Petroperú: Ahora es cuando las cifras tienen que estar muy claras



Escribe: Humberto Campodónico | Nacional - 19 mar 2017

El fondo del asunto, para algunos adversarios de Petroperú, es que se busca traerse abajo la modernización de la Refinería de Talara, pues si eso se logra, significaría un paso delante de la más alta importancia para la empresa estatal. Si eso se puede impedir llamándola “elefante blanco”, proyecto sobrevalorado que, además, no es necesario, entonces lo harán. Y lo están haciendo.

La publicación en el portal Internet de Petroperú de los contratos celebrados con la empresa española Técnicas Reunidas para la modernización de la Refinería de Talara es un hito importante para la transparencia de las inversiones que se vienen realizando. Esto es de la mayor trascendencia para la sociedad en su conjunto y la ciudadanía en particular, sobre todo ahora que los actos de corrupción atraviesan múltiples actores públicos, incluidos expresidentes de la República, así como a funcionarios públicos y de empresas privadas.

En este marco, se vienen dando una serie de interpretaciones acerca del monto de las inversiones en la Refinería de Talara. Ha dicho el Presidente de Petroperú, Eduardo García Rosell, que estas inversiones suman US$ 5,400 millones, desagregadas de la siguiente manera: US$ 500 millones en obras preliminares realizadas por Petroperú; US$ 2,730 millones para la construcción de la Refinería de Talara; US$ 815 millones para las llamadas inversiones “complementarias” (planta de ácido sulfúrico, planta de nitrógeno, desalinización del agua de mar y planta de energía eléctrica); y US$ 800 millones por pago de intereses de la etapa pre-operativa. A esto se suma la demora de un año en la construcción de la refinería, lo que tiene un impacto adicional de intereses de US$ 600 millones.

Esta cifra constituye un aumento sustancial de los montos anteriormente considerados. Muchas de las críticas abordan otros temas, principalmente que la refinería sería un “elefante blanco”, debido a que no es necesaria su construcción ya que los combustibles se podrían importar directamente, además del hecho que la empresa no tendría la capacidad de financiar esta inversión lo que haría que ésta recaiga en los bolsillos de los 30 millones de peruanos.

No es posible, en este artículo, abordar todos los temas señalados, como es obvio. Por eso, analizaremos solo algunos de ellos, dejando los demás para un próximo artículo. El resultado de este análisis es que los US$ 5,400 millones son una cifra errada y no reflejan el verdadero monto de inversión de la empresa. Veamos por qué.

Comencemos por los US$ 800 millones de pago de intereses en la etapa pre-operativa, es decir, los intereses que se pagan antes que se termine de construir la refinería, la misma que debiera estar terminada en el 2020.

Normalmente, el monto de un proyecto se expresa por la inversión que se va a realizar. Por ejemplo, la inversión en la mina XXXX fue de US$ 2,300 millones y su construcción duró 5 años. La empresa se endeudó por una determinada cantidad y el resto fue financiado con capital propio.

Por tanto, la empresa tiene que pagar intereses por el préstamo que asumió para financiar la inversión, préstamo que, digamos, tenía un plazo de pago de 15 años. ¿Es que el pago de los intereses en la etapa pre-operativa (5 años) se considera como parte de los US$ 2,300 millones de inversión? La respuesta es no. La empresa tiene que pagarlos pero la doctrina de los principios contables y financieros no los considera como parte de la inversión propiamente dicha. Siempre ha sido así en todos los proyectos del mundo. ¿Por qué ahora quieren cambiar las cifras? ¿Será para decir que el proyecto “es muy caro? Podría ser.

Esto lo debería aclarar Petroperú, pues lo que sucede ahora es que el monto de inversión pareciera que “aumenta” en US$ 800 millones, lo cual no es cierto. Si Usted compra un auto en 10,000 dólares ese es el monto de su inversión. Si Usted se endeuda para comprar su auto, puede ser que termine pagando 15,000 dólares. Pero el auto no vale 15,000. Sigue valiendo US$ 10,000.

Debemos añadir aquí algo que es de la mayor importancia. A diferencia de la mina XXXX, que no produce nada hasta que termine su construcción, en el caso de Petroperú, la refinería de Talara no va a dejar de producir combustibles durante toda la etapa de construcción del proyecto. Esto quiere decir que el pago de los US$ 800 millones de intereses por la fase pre-operativa van a ser financiados en buena medida por el flujo de caja de la empresa en estos años. Otrosí: el pago de esos intereses reduce la utilidad antes del pago del impuesto a la renta (29.5%), lo que quiere decir que no se pagan US$ 800 millones sino US$ 564 millones (800 – 236).

Otro tema tiene que ver con la demora en el “cierre financiero” del proyecto. Veamos esto más de cerca. El contrato EPC entre Petroperú y Técnicas Reunidas se firmó en mayo del 2014. Han pasado casi tres años y aún no se cuenta con los montos de inversión para la modernización de la Refinería, salvo US$ 500 millones de un crédito de corto plazo que se consiguió en el 2014 (anotemos que el MEF autorizó ese préstamo con la RM 126-2014-EF). Por tanto, buena parte de las inversiones realizadas hasta la fecha se han financiado con créditos adicionales de corto plazo, los que son mucho más caros que el financiamiento de largo plazo.

¿Por qué no se ha conseguido el “cierre financiero”, a pesar que ya estaba lista la estructuración de los créditos de largo plazo y la agencia española de seguro de crédito a la exportación (CESCE) también había aprobado darle el aval a un crédito de un sindicato de bancos por US$ 1,450 millones. A lo que se agrega que ya estaba lista la emisión de bonos en el mercado internacional, que contaba con la aprobación de las calificadoras de riesgo?

Sucede que el MEF lo demoró con múltiples exigencias. O sea le “dio largas” porque a los ministros Castilla y Segura “no les gustaba” el proyecto. En el interín, las elecciones españolas de diciembre del 2015 en España, que no dieron mayoría a ningún partido para formar gobierno, contribuyeron a que el directorio de CESCE se viera impedido a aprobar el aval hasta que se forme un nuevo gobierno, lo que recién sucedió después de las elecciones de junio del año pasado.

Pero los problemas continuaron con el nuevo gobierno, pues el ministro Alfredo Thorne planteó “otros esquemas de financiamiento”, lo que hace que hasta ahora no se concrete el “cierre financiero” (1). En el interín, las tasas de interés subieron, lo que se va a agravar con el alza de la tasa de interés en EEUU decretada ayer por el Federal Reserve de Estados Unidos.

Pareciera que el actual gobierno ya se decidió por el esquema de financiamiento establecido, pero las pérdidas financieras suman varias centenas de millones de dólares. Y eso entra en la contabilidad de García Rosell de pérdida de US$ 600 millones (que mencionamos al inicio) por la demora de un año en la construcción de la refinería (Gestión, “García Rosell: Refinería de Talara tiene retraso de un año y se estima que la inversión subirá a US$ 5,400 millones”, 21 de febrero 2017).

Por tanto: del análisis realizado en este artículo se concluye lo siguiente: a) que el pago de los intereses de la fase preoperativa de US$ 800 millones no deben entrar en el cálculo del monto de inversión de la refinería y, b) los US$ 600 millones producto de que no se llevó a cabo a tiempo el “cierre financiero” son, sobre todo, responsabilidad del MEF, que ha buscado siempre oponerse al proyecto.

Por tanto hay US$ 1,400 millones, de los US$ 5,400 millones, que no forman parte de la inversión de la modernización de la Refinería de Talara y que debieran ser excluidos. Esto es un tema clave pues los detractores del proyecto aprovechan dicha cifra para sus constantes ataques.

El fondo del asunto acá, para algunos adversarios de Petroperú, es que se busca traerse abajo la modernización de la Refinería de Talara pues si eso se logra, significaría un paso delante de la más alta importancia para la empresa estatal. Si eso se puede impedir llamándola “elefante blanco”, proyecto sobrevalorado que, además, no es necesario, entonces lo harán. Y lo están haciendo.

Es por eso importante que voces múltiples, como los partidos políticos, el Congreso, los gobiernos regionales y locales, colegios profesionales (sobre todo el Colegio de Ingenieros del Perú), universidades y gremios empresariales, entre otros, manifiesten sus opiniones respecto al proyecto.

Están listas las condiciones para un consenso positivo de largo plazo para Petroperú, lo que es apoyado, por ejemplo, por la mayoría de partidos políticos en el Congreso, entre ellos Alianza para el Progreso, PPK, Frente Amplio y Fuerza Popular. Esto se puede lograr a través de un conocimiento informado con múltiples intervenciones y tomas de posición. A nosotros se nos ha quedado mucha tinta en el tintero. Volveremos pronto con esos temas.


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