Protagonismo escolar en las escuelas que innovan


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Escribe: Vanessa Toribio | Opinión - 08 jul 2018


El involucramiento de los estudiantes no debe verse como producto de la innovación, sino como una responsabilidad básica en el ejercicio de la docencia

Toda innovación educativa supone transformaciones, tanto en la práctica pedagógica como en la de gestión escolar, siempre dirigidas a mejorar aprendizajes. Una en particular, que es común encontrar en las mejores experiencias difundidas en el escenario nacional e internacional, es la de docentes que renuncian a su habitual protagonismo, para actuar como facilitadores, promoviendo y motivando la participación, el aprendizaje colaborativo y la autonomía de sus estudiantes.

Para ejemplificar esta situación considere este caso, ganador del premio a la innovación educativa en el año 2017. [1] En una escuelita de Ccochacunca (I.E. 56022-Cusco), los estudiantes de primaria se convirtieron en las estrellas de Sicuani, desde que el director, Rubén Centeno, transformó esta modesta escuela rural en la sede de «Radio Ccochacunca (104.3 FM)».

La radio transmite microprogramas elaborados por los estudiantes donde exponen sus ideas y debaten sobre los accidentes de tránsito, el trabajo infantil o la producción de hongos comestibles, entre otros temas. Cada microprograma es resultado de un trabajo pedagógico previo, que promueve la discusión de ideas y consensos relacionados con el tema y con la producción radial en sí misma. Después de cada transmisión se revisan los programas a fin de mejorar la siguiente edición. Lo que comenzó como un proyecto de aula motivó rápidamente a participar a todos los estudiantes de la escuela, dado el interés que fue alcanzando en la comunidad. Otras radios incluso empezaron a interesarse por retransmitir las producciones realizadas. Conforme el proyecto fue creciendo, se inició una segunda etapa, la de los «Videos Culturalmente Amables», microprogramas de video colgados en YouTube, donde los estudiantes siguen siendo los protagonistas. Hoy, luego de 10 años, han pasado a una tercera etapa, que denominan «Una empresa en mi escuela», produciendo videos y audios para diferentes instituciones de la comunidad , siempre con la misma visión, aportar a la mejora de la calidad de vida de su comunidad. En el siguiente video podrá ver y oír de la voz de los estudiantes la transformación que esto significó. [2]

Salta a la vista en esta experiencia la participación autónoma de los niños como una clave del éxito. Precisamente, uno de los cambios más urgentes a nivel de la calidad de la enseñanza en nuestro país, es el de las prácticas que impiden o desalientan el involucramiento activo de los estudiantes en su proceso de aprendizaje.

Aunque este caso ilustra esta transformación de los roles acostumbrados en el aula, el involucramiento de los estudiantes no debiera verse como producto de la innovación. En realidad, se trata de una responsabilidad básica en el ejercicio de la docencia. Podemos decir entonces que el tránsito hacia un modelo de enseñanza centrado en el estudiante, cuyo protagonismo es la piedra angular, se convierte en una exigencia básica de la educación actual y, más aún, en una precondición cuando se trata de actuar en el campo de las innovaciones.

Ya que, en las experiencias de innovación, esta premisa respecto al rol del docente se hace más evidente, ensayemos algunos «principios básicos» de la práctica. ¿Cuáles son estos principios? ¿Qué podemos aprender de ellos?

Principio #1
“La participación y autonomía recaen en la construcción del conocimiento”

La confusión de «participación» con «clase dinámica» conllevó por mucho tiempo que los docentes se limiten a brindar la palabra a los estudiantes, a realizar dinámicas grupales o a dar instrucciones para hacer actividades variadas, sin que esto tenga mayor impacto en el desarrollo de sus competencias.

Hoy en día sabemos que lo que se requiere en la escuela es la participación «mentalmente activa» de los estudiantes en la producción del conocimiento. Para promoverla, el docente debe utilizar un conjunto de estrategias que les permitan explorar, buscar información, analizarla, discutirla, para deducir de su reflexión sus propias conclusiones y producir nuevos conocimientos, sin limitarse a repetir o seguir instrucciones.

¿Qué puede hacer? Promueva el análisis de la realidad desde distintos ángulos basadas en diversas fuentes de respaldo, solicite distintas opiniones y trabaje en el aula sobre la base de ellas. Conforme equipos para resolver situaciones problemáticas o formule preguntas que lleve a todos a plantearse diversas soluciones (¿Cómo podríamos…? ¿Qué pasaría si…?) y permita que todos participen. Sobre la base del análisis y la reflexión le será posible construir acuerdos y avanzar de manera mucho más sólida. También promueva experiencias retadoras para sus estudiantes. Como en el caso de la escuela de Ccochacunca, eso le permitirá comprometer cada vez más a sus estudiantes.

Principio #2
“El compromiso surge frente a propuestas pertinentes y claramente comprendidas”

Las propuestas educativas necesitan ser genuinamente pertinentes con las necesidades e interés de los estudiantes, ya sea cognitivas, afectivas o maduracionales. Sólo así ellos van a participar con compromiso.

Por ello, promueva que cada uno de sus estudiantes haga explícito el aporte personal con el cual contribuirá al logro del objetivo común. Sobre la base de esa comunicación, fomente un trabajo en equipo, en el cual cada uno asuma responsabilidades de acuerdo a sus intereses y habilidades.

Principio #3
“El protagonismo surge como producto de las altas expectativas”

Lograr que los estudiantes incrementen su protagonismo supone, además, liberarnos de todas las justificaciones a las que apelamos frente al bajo rendimiento: padres separados, madres solteras, hijos últimos, desnutrición, familia disfuncional, parto traumático, entre otros prejuicios. El seguimiento a programas escolares en contextos de pobreza como el realizado por Carol Dweck [4], nos ha revelado el poder de las expectativas en las capacidades de los estudiantes. Mientras más baja sea la expectativa del docente, menor dedicación les brindará, esto a su vez provocará en ellos -por reacción- inhibición y desconfianza en sus propias capacidades para aprender. Nada puede ser más dañino para un estudiante y su autoestima que vivir bajo la sombra del «efecto Pigmalión» [3].

Por el contrario, un docente con altas expectativas, mantiene una relación cercana con sus estudiantes, identifica y diferencia sus necesidades, conoce qué condiciones necesitan unos u otros para aprender y les brinda mayores oportunidades para poner a prueba sus propias habilidades y confiar en sí mismos.

¿Qué hacer? Fortalezca la autoconfianza de sus estudiantes a través de estímulos verbales como «¡qué bien!», «¡adelante!» o «yo creo en ti». Sin embargo, recuerde que eso no basta. Por ello, dedique tiempo a conocer a sus estudiantes y mire en su interior. Identifique y verbalice las fortalezas de cada uno (de todos) y sirva de espejo, para que ellos también se descubran a sí mismos.

Principio #4
“La convivencia escolar juega un rol fundamental”

Si antaño se pensaba que los estudiantes se socializaban por su propia cuenta, hoy en día el desarrollo de la capacidad de convivir está en el currículo y es un objetivo pedagógico. En ese sentido, «sentirse bien» en la escuela es un resultado que hay que buscar, pues lograrlo dinamiza la participación. Para ello, construya una convivencia escolar sana, que le brinde al estudiante seguridad para expresarse y relacionarse con sus compañeros, directivos y docentes, con autenticidad, sin vergüenza de mostrarse tal como son.

Como pudo leer estimado lector, participación mentalmente activa, propuestas pertinentes, altas expectativas y una convivencia sana parecen ser algunas de las claves que impulsan el protagonismo escolar. Tome nota.

NOTAS

[1] Primer lugar del Concurso de Innovación Educativa 2017 en la categoría primaria. Prof. Rubén Justo Centeno Carrasco. I.E. N° 56022 de Ccochacunca, Cusco. Proyecto: “Uso de la radio, televisión (TIC) para mejorar las capacidades de extensión social y empresariales en la I.E. 56022 Ccochacunca”
[2] Lea más sobre la experiencia del profesor Rubén Centeno en http://www.grade.org.pe/forge/informe.php?id=17
[3] Si desea comprender más sobre el Efecto Pigmalión le recomendamos que vea el video del siguiente link https://www.youtube.com/watch?v=_qC8Dtq-BcA
[4] Puede leer y visualizar la investigación de Carol Dweck en el siguiente link https://www.educaccionperu.org/carol-dweck-el-poder-de-creer-que-se-puede-mejorar/


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