Acoso sexual: un problema constante en Puno

VÍCTIMAS DESCONOCEN LEY PARA PREVENIR Y SANCIONAR ESTE DELITO.



Escribe: ANA HANCO | Sociedad - 21 jul 2017

Las mujeres son vulneradas desde su adolescencia, debido a que sectores machistas de la sociedad las “piropean” con palabras soeces, de doble sentido y fuera de tono


Elizabeth es una mujer bella, contorneada, de mirada penetrante y aparentemente muy segura de sí misma. No obstante, por dentro es una persona débil, traumatizada, que no sabe qué hacer ante la mirada y palabra lujuriosa de cuanto varón la ve.

“¡Qué rica estás!, ¡Qué buenas piernas!, son unas de las pocas frases que me han dicho desde que cumplí quince años. Son las más suaves. Alguna vez vi cómo, incluso, en un micro, un tipo mostraba sus genitales, sin que nadie hiciera nada. Y también cómo otro tipo fotografiaba a una de mis compañeras por debajo de su falda”, dice ella, añadiendo que el temor siempre la hace huir de situaciones semejantes.

Diana, otra joven igual de simpática, añade: “Que digan cosas en la calle ya parece algo normal, pero que eso se dé también en tu centro de estudios, y lo peor, que sean tus mismos docentes, que te persiguen hasta con la mirada y te dicen palabras con doble sentido, ya es horrible. Una ya no es libre de vestir como quiere, ya que los varones piensan que es una provocación”.

Ellas son la prueba de que a diario las mujeres son vulneradas en las calles, parques, medios de transporte, centros de estudio y hasta en sus puestos de trabajo. El acoso sexual inicia con silbidos, miradas intensas, palabras subidas de tono, comentarios ofensivos y, en el peor de los casos, rozamiento o tocamientos indebidos.

En la ciudad de Puno se observa constantemente el acoso a mujeres desde los 13 a los 30 años de edad, pero no se registra ni un tipo de denuncia, según los datos que maneja la Comisaría Central de Puno y el Ministerio Público, porque las agraviadas sienten que es una pérdida de tiempo, ya que al momento de entablar la denuncia, se les exigen pruebas que, en muchas ocasiones, son difíciles de corroborar. Las más jóvenes sienten miedo de pronunciarse, o lo ven como algo normal, por lo que hacen simplemente “oídos sordos”.

“Las víctimas que padecen este tipo de sucesos desconocen o no quieren involucrarse en una investigación. En años pasados tampoco se han registrado denuncias o eran casos aislados; esperamos que con el transcurrir de los años las señoritas pongan en manifiesto a la policía o al Ministerio Público directamente, cuando sean parte de este abuso”, dice Juan Monzón Mamani, fiscal de la Primera Fiscalía Corporativa Puno.

En otro momento, refiere que las personas que sean objeto de acoso sexual tienen que apersonarse a la comisaría, Ministerio Público o a la fiscalía de turno, para denunciar el hecho con los medios probatorios pertinentes, como audios, videos, mensajes, etc., que amerite pronunciamiento.

El acoso sexual afecta los derechos de las personas, vulnerando su dignidad, integridad y crea un ambiente ofensivo para las mujeres, que muchas veces callan y no denuncian los agravios, por temor a ser señaladas por la sociedad; a su vez, muchas autoridades y personas de sexo opuesto, piensan que esta realidad es algo normal y lo consideran hasta halagador.

El psicólogo Manuel Rodríguez Cáceres, sostiene que el acoso sexual es una forma de violencia de género que se produce en diferentes entornos. Las personas acosadoras, en su mayoría, tienen baja autoestima y una personalidad introvertida, por lo cual quieren imponer de alguna manera su poder frente a alguien más vulnerable. Esto sujetos buscan personas indefensas.

“Las mujeres que sufren acoso sexual atentan contra su autoestima, pues ello les genera estrés emocional y algunas veces pueden incluso inculparse. Ellas piensan que por la forma en que visten es que las acosan”, dice Rodríguez Cáceres.

NORMATIVIDAD
Frente al incremento de acoso sexual en nuestro país, el Congreso de la República aprobó la Ley 30314 para prevenir y sancionar el acoso sexual en espacios públicos; esta normativa entró en vigencia el 23 de marzo del 2015, pero hasta hoy no se aplica como debería, ya que no cuenta con sanciones ni penalidades para los agresores.

El abogado civil Miguel Rivero, considera que la normatividad Nro 30314, es vista sencillamente como una falta, y que por ello no tiene penas efectivas; en este aspecto, añade, solo se está trabajando con el Código Penal. “Todavía no se registran las denuncias por desconocimiento de la ley”, agrega.

NO DENUNCIAN
“Porque los operadores de Justicia y salud no están sensibilizados con esta situación, porque no lo ven como un problema... Una palabra no es algo evidente, no se puede medir, ni tampoco se puede evaluar como un maltrato físico o psicológico en ese momento”, señala el psicólogo Manuel Rodríguez.

Asimismo, precisa que si una persona acosa y nadie le dice nada para frenar esa situación, a este sujeto le refuerzan la conducta haciendo que lo vuelva a hacer reiterativamente, vulnerando el derecho de la mujer. “Esta situación, pues, debe ser castigada, llamando la atención al agresor, para que ya no lo haga más”, enfatiza.

Por ello, dice el psicólogo, la población requiere educación, y la mujer debe vestir como se sienta mejor y no sentirse limitada; en tanto, los hombres tienen que respetar la igualdad de género y de responsabilidades.


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