Indigenismo 1, 2, 3

TODAS LAS SANGRES, LA UTOPÍA PERUANA



Escribe: Klára Schirová | Sociedad - 03 dic 2017


En el mismo libro en el que calificó la obra de José María Arguedas como una nostalgia de la era incaica, Mario Vargas Llosa considera al autor “uno de los representantes más creativos del indigenismo” (1). En este caso, el adjetivo “más creativo” está relativizado por el desprecio con el que Vargas Llosa trató al indigenismo literario. Arguedas es clasificado en el grupo de los literatos que preferían la sociedad al arte y que en su yerro ilusorio e ideológico intentaron conservar la cultura autóctona intacta por las tendencias modernizantes (2). Su obra era portadora de los mismos atributos de otras novelas indigenistas; aparecían en ella los prejuicios racistas, regionalistas y anticapitalistas (3). En definitiva, José María Arguedas había sacrificado su talento y su fama de buen escritor por inclinarse demasiadamente al realismo indigenista y hundirse en el irrealismo (4). Visto por el prisma del análisis de Vargas Llosa, Arguedas parece un escritorzuelo regional que nunca llegó a ser moderno y cuya obra tardía constituye nada más que un puñado de libelos. Para el debate presente no es importante la veracidad de los argumentos de Vargas Llosa. Lo relevante es que La utopía arcaica es una contribución a la discusión más general sobre la índole del indigenismo literario. Percibida así, su aporte fue entre otro de demostrar que el entendimiento del indigenismo determina de gran modo la lectura de la obra arguediana.

Resulta sintomático que Mirko Lauer abriera su análisis del indigenismo con el abordaje del tema de la identidad (5). Al poner en duda que el término europeo “indígena” sea capaz de expresar la identidad real de las etnias precolombinas, preanunció de que ángulo los autores criollos se acercarían al mundo andino. Estando en la posición de extranjeros, los indigenistas no pudieron abordar la cultura india desde dentro. Recurrieron a hacer reproducciones de la realidad andina que despojaban el original de su “aura” (6). Las versiones literarias del mundo autóctono funcionaron como una ficción elevada al cuadrado. No obstante, la elaboración artística de la identidad ficticia de los indígenas tuvo también otro significado: inventando la identidad de las culturas autóctonas, los autores criollos construyeron paralelamente su propia identidad.

Lauer distinguió entre dos movimientos indigenistas. La corriente temprana que surgió en las postrimerías del siglo XIX estuvo comprometida políticamente y aspiró a solucionar el problema indio. La corriente que apareció en los años 1920–1940 resucitó el mundo autóctono por un motivo sumamente distinto. El segundo movimiento indigenista (denominado por Lauer “indigenismo 2”) formó un bastión defensivo criollo al advenimiento de la modernidad. Las élites intelectuales indigenistas procuraron integrar la cultura india dentro de la cultura criolla y amasar una expresión cultural nacional que resistiera en el conflicto con las representaciones culturales foráneas. La nueva identidad nacional debía subvertir la aculturación peruana (7).

La identidad continúa siendo el tema clave también en el abordaje de la obra arguediana, con la particularidad de que se apropió de los contornos más íntimos y domésticos. Tampoco Arguedas deseó convertirse en un esclavo de la modernidad occidental. También él buscó una expresión cultural que fuera más allá del regionalismo. No obstante, su instinto humanista se opuso a cualquier forma de dominación o unificación cultural. A diferencia de sus precursores, José María Arguedas rechazó el refuerzo de la identidad nacional por medio de la síntesis cultural peruana, que según su convicción amenazaba con destruir la singularidad cultural. Por ello, pensaba que la resistencia cultural nacional era posible solamente si contaba con la pluralidad de las culturas nacionales. Lauer concluye su estudio sobre el indigenismo 2 con una glosa importante. Declara que el mayor aporte del indigenismo no yace en la reconstrucción del mundo indio sino en presentar el proyecto de identidad nacional que operó por primera vez en la historia peruana con el concepto de la multietnicidad (8). Creo que el tema de la multietnicidad constituye una línea divisoria entre el indigenismo 2 y la corriente consecutiva, el indigenismo 3. Merece señalar que Arguedas fue su padre espiritual.

NOTAS
1 Vargas Llosa, Mario. La utopía arcaica. México : Fondo de Cultura Económica, 1996, p. 17.
2 Ibid., pp. 25 y 293.
3 Ibid., p. 73.
4 Ibid., pp. 17 y 31.
5 Lauer, Mirko. Andes imaginarios: Discursos del Indigenismo 2. Lima : SUR Casa de Estudios del Socialismo, 1997, pp. 14–15.
6 Benjamin, Walter. Dílo a jeho zdroj. Praha : Odeon, 1979, p. 20.
7 Lauer, Mirko. Op. cit., p. 109.
8 Ibid., p. 109.


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