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Salud pública autómata y con anteojeras

Entrevista a Carlos Ismael Cornejo-Roselló Dianderas

Carlos Ismael Cornejo-Roselló Dianderas es un distinguido médico puneño de notable incursión propositiva e innovadora en el escenario de la Salud Pública, que continúa la trayectoria médica de su señor padre, don Carlos Renato Cornejo-Roselló Vizcardo, pionero de la Atención Primaria, considerado como el continuador de la misión de Manuel Núñez Butrón. El hijo prolonga al padre enalteciendo una cruzada en bien de poblaciones menos favorecidas e inclusive marginadas, aun en esta época en la que hipócritamente los poderes constituidos se plantean enrevesadas luchas contra la pobreza y la marginación, sin remover las causas centrales que ocasionan la exclusión. Se enfrenta al enemigo utilizando las armas que el propio enemigo provee. Nos referimos a la vigencia de un modelo de crecimiento y no de desarrollo que estructura programas que privilegian intereses monopólicos que desdeñan a la población y medran a costa de negocios y ganancias sin pausa de enero a diciembre desde hace más de 30 años. Ese modelo ha convertido al Perú en patrimonio de unos pocos volviéndolo hoy social y culturalmente en una feria economicista de compra y venta. Y la salud no se salva porque es un negocio automatizado desde el MINSA para ventaja ajena a la población y al servicio de modelos foráneos. Con este distinguido médico salubrista y puneñista dialogamos fraternalmente.

Jaime Barrientos Quispe

De menos a mucho menos

¿En general permítame preguntarle cómo está la calidad de la Salud Pública en el Perú?

Venida a menos y en deterioro lento y progresivo. Desde el primer gobierno de Fujimori hasta el presente, la concepción de Política de Salud imperante, sea soterradamente o de forma explícita, es la que institucionalmente el Banco Mundial concibe y ha impuesto para los países que como el nuestro padecen y soportan su crisis utilizando mentalidad y tecnología importada. Ahora ya no existen élites de gobierno en Salud Pública con autonomía pensante y actuante. Tenemos la lamentable constatación de que importante cantidad de población vive excluida del escenario de servicios de salud. Esta política trivializa el papel del Estado sin generar una adecuada propuesta de Reforma Sectorial, porque las ensayadas, básicamente orientan la atención reparativa de la Salud a servicios privados y al negocio de los seguros, y la pública, actúa anclada en la organización sanitaria nacional, supuestamente descentralizada, pero desmantelada no solo de recursos sino y especialmente de valores tradicionales como la vocación de servicio y la capacidad de engrandecer la gestión.

¿Hemos retrocedido socialmente en cuanto a Salud?

Hemos retrocedido. La Salud Pública como disciplina social que se nutre de muchas ciencias, tiene como eje para su práctica la movilización y acción de las familias de una comunidad y de una sociedad, de sus organizaciones y autoridades para lograr vivir en mejores condiciones de salubridad en su vivienda, acceso al agua, empleo digno, alimentos nutritivos y no dañinos, aire limpio, recreación, alivio del dolor y sufrimiento, protección de sus derechos y todo ello en términos de sus valores y raíces culturales, y que se encuentran animados por profesionales y técnicos de un Sistema de Salud solidario, participativo y comprometido. Eso no se da y solo les preocupa a los estrategas de nuevo cuño el crecimiento económico que no genera mejores condiciones de vida. 

Actualmente la práctica de la Salud Pública se desenvuelve en un escenario atestado de expertos funcionarios de escritorio y biblioteca que presumen saber más y mejor lo que las familias requieren para alcanzar salud y destino seguro. ¡Ironías o absurdos de la vida! Por ejemplo, estos expertos organizan programas de Presupuesto por Resultados para acciones de Salud Pública orientadas a la madre o al niño o al control de la tuberculosis, etc., en busca de la eficiencia interna de procesos que, obviamente, no consideran las coordenadas existenciales de la vida y que su orientación básica es el control centralizado y omnímodo del dinero, el mismo que como se sabe es cada vez más escaso e insuficiente.

Gozamos…sin buena Salud

¿Los peruanos gozamos de buena salud? ¿Cuánto vale la salud en el Perú?

No. De ninguna manera. Existe un hecho histórico nefasto para la salud de los habitantes del país. El gran “paquetazo económico” del 8 de agosto de 1990 que nadie lamentablemente recuerda. Los representantes de las ciencias sociales se han olvidado de lo que en ese entonces se estableció como “pobreza irreversible”. ¿Cómo es la salud biológica y mental de los peruanos sobrevivientes que nacieron en esa década y soportaron esas calamitosas, dramáticas y absurdas condiciones de vida que golpearon a la mayoría del país? Familias que además ya eran pobres antes de ese paquetazo que llevó a extremos irreversibles tal situación que surgió de la inimaginable hiperinflación de Alan García y del partido aprista en el gobierno. Sabemos las consecuencias de la anemia y la desnutrición crónica, de las enfermedades infecciosas de la primera infancia en el corazón del adulto como la fiebre reumática, de la alta probabilidad de obesidad y diabetes o hipertensión arterial en niños que nacieron con bajo peso, etc. Arrastramos mala salud desde hace décadas y hemos olvidado que con Fujimori se empezó a desmantelar el Estado y agudizar la dependencia hacia los mercaderes del exterior.

La Salud Positiva significa que una persona sana controla las tareas cotidianas de su existencia, controla los permanentes estresores a los que siempre está expuesto, mantiene excelentes relaciones personales y amicales, tiene sentido y propósito de vida, contribuye con su pensar y actuar al bienestar de su familia y de la sociedad y se dispone a la prosperidad común en escenarios éticos y morales y, todo eso  mantiene su cuerpo saludable con una mente que enfrenta con alegría los problemas de la existencia, que defiende sus derechos y vive seguro y orgulloso de lo que es. Como el huayno que dice… “nadie nos pisa el poncho, azangarina cholada”. Vive en trance de hacer el bien personal y común.  

Me preguntas que cuánto vale la Salud. No tiene precio es invalorable, aunque para los mercaderes de la Salud tiene precio y es negocio. Halfdan Mahler que fue Director General de la Organización Mundial de la Salud en tres períodos consecutivos que en su gestión tuvo como organizador al Dr. David Tejada de Rivero para la Conferencia sobre Atención Primaria de Salud en 1978 en Alma Ata, Kajastan, ex URSS, dijo que el potencial de energía más grande que tiene el planeta tierra es la “energía humana”, que el combustible que la mantiene es la salud, y la chispa que la enciende es la imaginación. Ello no tiene precio.

Lo que sí cuesta y mucho es curarse de la enfermedad que lamentablemente le llega a uno, y ello sucede así sé esté afiliado a algún tipo de seguro. La patología  de la atención a la enfermedad es vasta y altamente compleja y va desde la relación médico paciente humanizada o deshumanizada y la tecnología disponible, su conocimiento y uso por las especialidades médicas comprometidas en el diagnóstico y tratamiento junto a la disponibilidad de recursos, especialmente de medicamentos, insumos y materiales médicos, de horarios de atención, de turnos, citas, buen o mal trato en tantos sitios como admisión, caja, módulos etc.; todo ello independientemente del tipo de enfermedad que lo aqueja a uno. Obviamente, todo ello se alivia si el paciente o su familia disponen de dinero para pagar cada paso del proceso de atención. Y como se sabe no tiene porqué, pagar. Lo del cobro por debajo de la sábana es bien conocido y tolerado. Se tolera todo el mal recurriendo al modo de ser estoico que siglos de explotación nos han dejado como huella. Con tal que me sane, no importa. No se trata solo del costo en soles sino del que hace daño a la inteligencia y a la voluntad. ¿Cuánto cuesta mantener el equilibrio emocional ante las injusticias y la impunidad? Pero, en términos de soles se ha estimado que más o menos el 40% del gasto en salud sale del bolsillo del paciente.

En dicho estimado entran a tallar otras variables de gran interés atravesadas por procesos patológicos desde su génesis. Se trata de la industria farmacéutica de un lado y de otro del complejo médico industrial, y del despliegue de su mercado monopólico, que no es otra cosa que la negación del concepto ortodoxo de mercado, y que los precios de sus productos van en claro desborde sin control de ningún tipo. Todo ello se ve facilitado por la mayor incidencia y demanda de enfermedades crónicas y degenerativas.

En la nave y al garete

¿Hay objetivos a largo plazo respecto de lo que quiere el Perú sobre el Sistema de Salud?

El Ministerio de Salud ha publicado un Plan Estratégico que incluye al 2019 hasta el 2021. Los objetivos que plantea se relacionan con las actividades que se deben hacer para controlar las enfermedades que constituyen prioridad, mejorar el acceso a los servicios etcétera. Son “miradas” pragmáticas de corto plazo. No tienen nada de “estrategia”.  Nada de largo plazo. Nada que esté relacionado con el “Sistema de Salud” y su complejidad. ¿Qué se puede esperar de una institución en las que en los últimos tres años ha tenido por lo menos cinco cabezas y cada una de lo más sui generis por decir lo menos? Recuerdo que una de ellas le dijo al momento de agradecerle al presidente de la República su designación como Ministro de Estado en la cartera de Salud: “Presidente gracias, pero hubiera preferido que me designe en la cartera de Educación”.

Lo que se viene planteando proviene de la Organización Panamericana de la Salud. Se trata de las “Redes Integradas de Salud”. Un sistema basado en servicios de todas las organizaciones de Salud existente en un territorio, que coordinan entre sí como si se tratara de una red. Los documentos normativos para ello aún están en carpeta tecnocrática, en consultas. Hay experiencias piloto en la capital del país y aún no se conoce sus resultados. Estarás de acuerdo en que todo es posible en el reino de las ideas o de la fantasía que proviene de mentes que se suponen estar por encima de la realidad.

Un Frankenstein que manda

Quiere decir entonces, que el rol del Ministerio de Salud pareciera reducirse a los servicios de Salud hospitalarios, Centros de Salud, etc. ¿Cuál debería ser su verdadero rol?

Su rol en y para la Salud de la población, en el momento actual, es reduccionista y marginal al que cumplen otros Ministerios como el de Desarrollo e Inclusión Social y especialmente al de Economía y Finanzas que sí desempeña un rol protagónico. El Ministerio de Salud es una organización compleja con dos Vice Ministerios, muchas Direcciones Generales y más Direcciones Ejecutivas y supuestamente gran cantidad de expertos en gerencia de servicios y Salud Pública. En los últimos 15 años han producido innumerables normas y planes. Los hechos indican, no las normas, que cada “cubículo” de la organización se constituye como una especie de fin en sí mismo y dispone lo que considera conveniente sobre, por ejemplo, el control de la anemia, y resulta que no lo es para otro “cubículo” y para un tercero lo que le conviene es otra cosa, de manera tal que hay una especie de desorden del que lamentablemente no surge un orden, ya que no existe una inteligencia integradora para lograr ello. El tema es grave ya que repercute negativamente en los niveles intermedios de gobierno. El “centralismo” es más vigente que nunca a pesar del proceso de descentralización que lleva tres lustros. La verdad es que la descentralización ha resultado ser un cuento chino. La rutina en la gestión a nivel regional es absoluta y pasivamente dependiente de las disposiciones del nivel central de la organización sanitaria, es decir del Ministerio de Salud. Se cumplen las ordenes a pesar de saber que no encajan o no tienen sentido en el escenario de la realidad de la Salud y enfermedad y la idiosincrasia de la población que es tan heterogénea en el país.

El deterioro de la atención médica reparativa en términos de la oferta de infraestructura y equipamiento con tecnología de punta es inmenso. La brecha de profesionales y técnicos de la Salud, no solo es cuantitativamente impresionante sino cualitativamente grande y decepcionante con oferta muy pobre, especialmente a nivel de sub especialidades de medicina. Este rol no es asumido a cabalidad. Se recure al expediente fácil y cínico de responsabilizar a los Gobiernos Regionales. La muletilla es: No tienen proyectos, no gastan ni la plata que tienen”. No existe una propuesta seria para reflotar y fortalecer este tipo de atención en el país. Un rol que el Ministerio debería sumir.         

El rol que se dice y se recurre a él como verdad acabada y única es el de “Rector” sin que en realidad se lo ejerza con propiedad. El rol rector del MINSA solo está escrito. La Organización Mundial de la Salud respecto a este rol sostiene que la rectoría es algo más y algo diferente a “autoridad o jefe” que no es otra cosa que un personal ocupando un cargo jerárquico. La rectoría adecuadamente ejercida pone en alto relieve la capacidad de visión de las autoridades, la disponibilidad de información sólida y fluida y la capacidad para ejercer influencia en otros sectores y poderes del Estado y de la Sociedad Civil. La OMS sostiene que lo que está mal en la “rectoría” en salud es que los Ministerios de Salud a menudo padecen “miopía”, así como la estrechez de miras en sus funciones rectoras. No se trata del ejercicio burocrático de la autoridad que posee un cargo. Los Ministerios de Salud a veces hacen de la vista gorda ante problemas contingentes y competencias específicas.

Ante el hecho reconocido de que la realidad de la Salud y enfermedad son altamente complejas y causalmente indeterminadas, con escenarios inciertos, se requiere un Ministerio de Salud con un rol de liderazgo con intención y orientación explícita para hacer cosas que cambien situaciones que se consideran inconvenientes, injustas, desequilibradas o que no tienen armonía con lo que se espera como normal. Para ello se hace indispensable hacer uso de principios derivados de la racionalidad cognitiva y ya no sólo de la instrumental y lo que es realmente trascendente es impulsar lógicas de comportamiento ético-moral y no sólo guiarse por la eficiencia interna de los procesos como es la lógica actual de los programas de Presupuesto por Resultado que constituyen la bandera del éxito del MEF en el campo de la Salud.  

Formando profesionales sin alma social

¿Qué opina de la formación académica en Salud que ofrecen las universidades en el país?

La Salud y la enfermedad son fenómenos sociales complejos e indefinidos. En su composición y estructuración intervienen gran cantidad de variables, muchas de las cuales son inestables y según circunstancias aparecen nuevas o desaparecen otras, por lo que se manifiesta un contexto de incertidumbre e inestabilidad y además de ello en innumerables hechos o casos, no se expresa con posibilidades de verificación fáctica la causalidad entendida desde el enfoque hegemónico del positivismo lógico.

Este escenario hace inconsistente la formación de los profesionales de la Salud ya que, a pesar de lo que esté escrito en los planes de estudio de cada universidad una formación integral, humanista etc., la realidad del modelo de atención se impone. Docentes con teoría y práctica impregnada del modelo de atención, lo replican por lógica en su enseñanza. Modelo en el que valen con peso específico propio las capacidades cognitivas que permiten describir y explicar científicamente los procesos patológicos que afectan al cuerpo de la persona enferma, y las capacidades instrumentales que permiten intervenir con eficiencia, ya sea en el propio diagnóstico como en el tratamiento. Como consecuencia de ello vienen las capacidades actitudinales que no son otras que las que insuflan el contenido valorativo a lo que se hace, a lo que finalmente constituye el criterio de éxito de la profesión, que no es otro en una sociedad de consumo, que el tener cosas.

Lamentablemente, en el caso de la profesión médica se introduce de manera acelerada un sesgo importante hacia las capacidades instrumentales. El criterio clínico viene  constituyéndose en marginal para el diagnóstico a expensas del tecnológico instrumental que es cada vez más determinante. La formación profesional se viene consolidando de esa manera. La formación educativa que permite poner de relieve la capacidad para pensar reflexivamente, dudar y crear, está casi ausente.

Las humanidades como los estudios de historia de la profesión, filosofía, ética, antropología, investigación brillan por su ausencia. Los modelos pedagógicos son los bancarios. Solo se aprende contenidos que están enlatados en los libros de texto. Las ciencias fácticas son las de mayor contenido relevante. No se aprende a ser ni a convivir. La medicina por la manera cómo se forma al médico, está perdiendo su cualidad profesional humanista y hoy no se diferencia de un mero oficio pragmático con la diferencia que hace uso de tecnología de punta y con altísimo costo.      

Se aprende en la cancha

El SERUMS es un requisito obligatorio del servicio de Salud del Perú, que tienen que cumplir todos los profesionales de salud. ¿Esta política no es discriminatoria e inconstitucional?

Desde mi punto de vista fue una de las reformas importantes que se hicieron en el Gobierno del General Juan Velazco Alvarado. Por algo hasta la fecha continúa. La propuesta parte de la hipótesis de que, si bien en las aulas universitarias se forma académicamente y de allí salen a ejercer la profesión en la ciudad o el campo, conviene que por lo menos un año tengan contacto con la realidad social y cultural de la población que vive en exclusión permanente en el país para desarrollar sus capacidades profesionales y por tanto mostrar su competencia o incompetencia ya que la tecnología disponible no será la suficiente.

Importante también resulta la posibilidad que al profesional que ejerce su primer año se le facilite el escenario ideal para desplegar, si es que está motivado, su ingenio para pensar y poner en practica actividades no aprendidas en la universidad y que le permitan cumplir con objetivos institucionales fácticos como vacunar, organizar charlas, coordinar con alcaldes de distrito, conversar con dirigentes de comunidad, hacer visitas domiciliarias, etc., lo que se llama “estrategias”. Trabajando y confrontando conflictos y dificultades u obstáculos es como se aprende la estrategia, nunca en un aula o en un libro de texto.  

La obligación de su práctica es relativa ya que solo funciona para los servicios de Salud públicos, no para el ejercicio privado de la profesión. Es bueno indicar que el profesional SERUM tiene sueldo o salario, ahora denominado eufemísticamente, compensación económica que está presupuestada por ley y además los profesionales Serums que se desempeñan en sedes alejadas, medio rural inhóspito o selva, tienen como bono altos puntajes en su currículo, que les permite acceder a programas de post grado con mayor facilidad.  

No importa cuánto sino qué se hace bien

En Puno, la dispersión poblacional y la atomización de las Redes de Salud es impresionante ¿Cómo es posible que exista en Puno 11 Redes de Salud? ¿En cambio, Arequipa que cuenta con mayor población solo opera con 4 Redes de Salud?

En Puno, como en ninguna otra región del país, la población vive distribuida en el territorio con más racionalidad, con la salvedad de que este equilibrio se viene rompiendo, ya que en Juliaca se concentra cada vez más población, por ejemplo, trabajadores de Salud que laboran en Azángaro ya no viven allí sino en Juliaca. Van y vienen cada día. En sus descansos ejercen su profesión no en su sede de trabajo permanente sino en Juliaca. También sucede entre Puno ciudad e Ilave. Se rompe el equilibrio dinámico entre hombre y geografía.

Paralelamente a ello debe correr la asignación de recursos públicos para el cuidado de la Salud. Eso es organización.  Si son 11 o 10 o 5 Redes de Salud las unidades administrativas básicas, que gozan de autonomía relativa en el manejo de su presupuesto, no tiene mayor relevancia siempre y cuando  se conserven las capacidades y competencias para resolver los problemas, aprovechar las oportunidades y cumplir con su misión y visión, actuando como un todo orgánico y dinámico a la vez que flexible y en permanente proceso de aprendizaje colectivo y transformador.

Si cada “unidad básica” baila con su propio pañuelo y a su único ritmo y, ello avalado por otra autoridad, en este caso, situada en el Gobierno Regional de Puno y su sede central, entonces surge el despropósito, el desorden anárquico del cual no puede surgir jamás un orden organizado superior. La misión de la organización se va al tacho del desperdicio.    

¿El esquema de atención biomédico, biométrico en los hospitales, cuán beneficioso es? ¿Se está humanizando el servicio de Salud? ¿Por qué hay insatisfacción en el ciudadano que busca atención? ¿Qué se debe hacer para que exista una atención con diligencia y respeto?

El Modelo de Atención descansa en diagnóstico y curación de las personas que enferman. Este proceder es el eje sobre el cual gira todo lo demás, las vacunaciones, etc., diga lo que diga la teoría o lo que esté escrito en los manuales y políticas o planes. Los hechos siempre serán los hechos, y son más poderosos cuando están avalados por el ejercicio de las propias profesiones que alimentan el modelo y lo que es más por la propia población que se atiende y por la crítica que se hace, por ejemplo, desde el periodismo.  

Aplicar este modelo no solo es de muy alto costo e imposible de financiar con los recursos públicos existentes. Para enfrentar contingencias se requiere personal profesional y no profesional que despliegue lo que se viene perdiendo aceleradamente, vocación de servicio y formación humanista que ya no existe.

La receta consiste en cambiar el modelo lo que es imposible de hacer en el escenario de una sociedad capitalista, basada en el consumo y en el concepto de la Salud como negocio rentable, en el que las industrias y los empresarios siempre tienen que ganar. ¿Qué hacer? Al momento lo que se pueda para controlar los excesos y llenar los vacíos que tiene el modelo. Ello requiere de élites profesionales de la gestión en Salud que piensen con cabeza propia, lo cual es muy difícil y casi imposible de encontrar. Ante eso se apaña realidades y hasta encubre contingencias

Aparte de ello, está presente, aunque no se la vea claramente, el camino de la Salud Pública que tiene instrumentos poderosos para modificar situaciones en el orden social y cultural que alimentan el modelo. ¿Es posible admitir que en una familia exista un familiar con diabetes y que al ser atendido en el hospital se muera por cualquier otra cosa menos por diabetes y sus complicaciones? 

El MINSA solo ordena y siempre se equivoca

Estamos hablando de Promoción de la Salud. “Es mejor prevenir que curar y que lamentar” ¿Por qué la Promoción de la Salud solo se aborda de manera sectorial?

En el Ministerio de Salud no existe internalizado ni hay el compromiso de asumir como propia la tarea de movilizar recursos y energía humana para “despertar” al conjunto de los sectores del Poder Ejecutivo y especialmente a las organizaciones de la Sociedad Civil para enfrentar y vencer conflictos derivados de los denominados Determinantes Sociales de la Salud, especialmente la iniquidad social, en su acepción de perversidad y, maldad, más que de desigualdad. Digo “iniquidad” y no “inequidad”

Ello no es posible ya que en el Ministerio en lugar de convocar, persuadir y concertar de manera abierta y dialogante intervenciones para lograr, por ejemplo, una mejor movilización social en defensa de procesos como la interculturalidad, motivar a la Universidad Peruana para que asuma este reto asignando recursos y generando debate, así como en el campo del derechos y equidad de género, por ejemplo, en las acciones para combatir la anemia entre otras. En lugar de ello todo el tiempo se la pasa defendiendo, con razón o sin ella, la labor de los funcionarios ante los desastres de la atención médica reparativa en el país y cuando propone algo, lo hace mediante una norma legal, siempre en complicidad con los legisladores del Congreso que creen que resumen la realidad de los hechos y que sus legislaciones reflejan sabiduría. Además, el MINSA nunca dialoga, solo ordena y casi siempre se equivoca.

La lógica perversa dice, si la Promoción de la Salud consiste en el empoderamiento de los actores sociales en la Sociedad Civil para que usen sus capacidades y volverse competentes en la lucha contra la iniquidad, entonces los primeros en caer seriamos nosotros, los de Gobierno, los del MINSA y demás. ¡Claro! Entonces, no hay que agitar las olas de un mar tranquilo, que el pueblo siga dormido.      

Formatitis inflamatoria contra la Salud

Respecto del sistema de información del sector Salud. ¿La información que se brinda es confiable, completa y transparente?

No. Existe un sistema de información débil ya sea en infraestructura como en capacidades cognitivas, además de fragmentado. Sus datos no se procesan en información que permita tomar decisiones y generar conocimiento. La información es incompleta, lo poco que existe jamás es oportuno y siempre la transparencia es relativa, en su momento se maquilla y maquina según la conveniencia de cada autoridad. No ser transparente no quiere decir mentir o falsificar datos. En la mayoría de las veces se dice lo que conviene y no se dice lo otro. Además, se clasifica y ordena los datos para un objetivo y no para otro. Es curioso que, por ejemplo, los datos con que trabaja la Oficina de Epidemiología no concuasan con los que utiliza la Oficina de Planificación o con la que ha producido el área usuaria, por ejemplo, la que estima la proporción de deserción en el tratamiento de pacientes con tuberculosis, entre otros tantos casos.  

El personal que atiende está sobresaturado de formatos que debe llenar. Usa más tiempo en esa tarea que en conversar con su paciente o con autoridades o familiares.  Cada programa pone su formato. El Formato Único de Atención del Seguro Integral de Salud es una adicional a lo mismo que se hace en el HIS tradicional del MINSA, además de lo que se escribe en la Historia Clínica, también se llena en Formato SIEN y la Historia Peri Natal etcétera, etcétera. Un laberinto kafkiano.

En el campo de la gestión se programa tanto los recursos y las actividades en el sistema electrónico de abastecimiento como lo que se va a gastar en el sistema también electrónico del financiamiento; cada uno de estos incorpora modificaciones en sus códigos cuando lo estima conveniente, sin avisar oportunamente, y lo peor es que los datos ejecutados vienen en “cubos” que no son accesibles al que toma decisiones, sino al experto que lo maneja y que está lejos de los escenarios de decisión. Un desastre.

Comunicación que incomunica

Se constata que no hay política comunicacional para educar, solo existe para la prevención de males. ¿Considera que esto debería de cambiar? ¿Cómo podemos mejorar la Salud Pública a través de la educación, la cultura, la investigación y la innovación? ¿Podría proponernos tres medidas que, a su entender, supondrían un cambio radical en este aspecto?

Yo digo que ni siquiera se comunica bien para la prevención de males. Se comunica sin considerar el polo de referencia del receptor en el proceso de la comunicación. El mensaje preventivo es homogéneo, como si en el país todos fuésemos occidentales puros, solo español hablantes y nuestra cosmovisión fuera impuesta y asumiera que solo el reino animal tiene vida y no lo vegetal y menos lo mineral. Son mensajes monocordes, aburridos y muchos de ellos estúpidos y además no se refieren al meollo de las situaciones ya que la industria de la Salud podría verse afectada o los intereses de alguna institución corporativa y con poder como la Iglesia Católica. Se cree que todos tenemos el mismo cerebro y que quizá este, esté cuadriculado.

La comunicación cultural tiene más potencia que la educativa para cambiar, por ejemplo, estilos de vida que no son favorables para la Salud como comer hamburguesa con queso frito, que un estadounidense de clase media y con post grados académicos traga con placer, a pesar de saber muy bien el daño que le hace a sus arterias y la inminencia de padecer una muerte súbita por infarto de miocardio. Por nada nadie cambia el placer de demostrar que la hamburguesa de ese tipo es la mejor comida del mundo y él es el mejor hombre premiado o favorecido por Dios.

La comunicación cultural constituye el proceso individual y social de mayor complejidad que existe. Las diferencias entre entender y comprender son sustantivas. Hay procesos de la Salud y enfermedad que se entienden, pero no se comprenden o a la inversa. No todo tiene causalidad lineal y demostrable. En este escenario la “ética en el discurso” o “acción comunicativa” que sistematiza Jurgen Habermas tiene campo fértil para su aplicación y sentar bases de un cambio desde dentro y sustantivo de las lógicas de pensar y hacer en los servicios de Salud.

Un segundo campo de acción es concentrar los recursos de la Salud Pública más que en la gerencia de los servicios, en el análisis de problemas y descubrimiento de oportunidades, y planteamiento de alternativas con enfoque cultural, y ello en base a metodologías participativas libres y deliberadas formulando planes de acción abiertos antes que cerrados.

Finalmente creo que se debe, aunque sea difícil, pensar estratégicamente para tomar las decisiones, y ello debido a que el escenario de la Salud y la enfermedad está perfectamente centralizado y es sumamente complejo. Se requiere saber moverse sin hundirse. Lograr los cambios de coyuntura que preparan el terreno para las modificaciones estructurales de fondo. Ello se facilita o hace más llevadero el andar cargado de tareas, si se posee una visión sólida, así no sea alcanzable, de cómo está y deber estar la Salud del pueblo y sus mejores condiciones de vida y especialmente cómo este ejerce su dignidad en el campo de la defensa y protección de sus derechos y la calidad de la atención que merece.

Entre los condicionantes ambientales, ¿cuáles son los más importantes en relación con la Salud? ¿Podemos prevenir las enfermedades cuidando del medio ambiente? ¿Cuáles son los principales efectos del cambio climático en la Salud de la población a nivel mundial? ¿Y en el Perú?

El principal condicionante es el denominado saneamiento básico, es decir la disposición final saludable de los residuos sólidos y líquidos y el abastecimiento de agua potable. A ello se agrega la higiene de los alimentos y el aire limpio que, le consideran básicos. Todo ello fue denominado por Michael Foucault como la medicina de las cosas y que transformó ciudades como Paris y marcó a la medicina y su ejercicio desde el Estado como una biopolítica al concentrar intervenciones en armonía con la ciencia de la química para la asepsia y otros beneficios a la Salud, la alimentación, la arquitectura, la ingeniería civil, etc., El acceso a estos servicios se mide con indicadores que no procesa el sistema de Salud, les corresponde a las municipalidades.

Tofler describe estos indicadores como típicos de la primera ola, es decir de la Salud vinculada estrechamente con la Salud y la enfermedad en las patologías infecciosas y trasmisibles y la desnutrición. En el país y en Puno aún prevalecen estas patologías ya que la basura se amontona en lugares casi públicos, no hay rellenos sanitarios, los desagües se desbordan y todo es una calamidad social y deplorable estructuración organizacional gerencial.

Sabemos todos que el cambio climático es realmente incontrolable, progresivo y cuyo origen descansa en el modelo de crecimiento económico vigente sobre el que las personas no pueden hacer nada. Este cambio es nefasto para la Salud de las personas. Se viene perdiendo el equilibrio emocional, se incrementa la frecuencia de los trastornos degenerativos de la piel y otros órganos y sistemas y la Salud ocular se deteriora.  

Frente a la anemia, intacta derrota burocrática

La anemia infantil afecta en el país a poco más de un millón de niños menores de tres años, y lo más grave es que en los últimos tres años se incrementa, y más de 420 mil niños de esa edad padecen desnutrición crónica. ¿Hay conciencia sobre la gravedad de la anemia y la desnutrición infantil? ¿Cómo ve las políticas públicas contra la anemia y la desnutrición infantil?

El Estado peruano, especialmente el Ministerio de Salud está fracasando en la lucha para controlar la anemia en niños menores de 3 años y la derrota se encuentra a la vuelta de la esquina. Los números de la encuesta nacional desde hace muchos años, especialmente los últimos tres así lo demuestran. ¿Por qué sucede ello?

Si bien es cierto que la anemia por carencia de hierro, que es como una plaga no letal para la vida, sí es fatal para el destino laboral e intelectual de ese niño futura persona deficiente. Esta realidad va directamente relacionada con los niveles de pobreza de la familia y del drama social que acompaña esta situación. Bien, no es posible enfrentarla solo con adecuadas estrategias y suficientes recursos que permitan detectar tempranamente la patología y curarla con efectividad si no se resuelve la situación de pobreza, la que es indispensable revertir. Hay que vencer y salir de la pobreza si se quiere obtener resultados sostenibles en el control del mal a mediano y largo plazo.

En el comando nacional establecido para luchar en contra de la anemia existe una especie de consenso en que este problema, por su origen y mantenimiento que es multifactorial, controlarla es responsabilidad de todos. Una sentencia reza: “Si es de todos entonces es de ninguno”. La pelota va de uno a otro lado. ¿Quiénes cargan con los muertos? Nadie, ninguno de los operadores, excepto, como siempre, los dañados.

No existe liderazgo y desde el MINSA se imponen estrategias homogéneas más de orden publicitario como en el 2018 de movilización dominical mensual para todo el país sin que este tenga esta condición. Además, no se plantea con claridad el análisis causal del problema y lo que es más, la cantidad de recursos en términos de horas trabajador, especialmente de enfermería, es absolutamente insuficiente para alcanzar coberturas de atención óptimas. Se distrae escasos recursos al asignarlos desde el Nivel Central a los Gobiernos Locales en el presente año, y no a todos sino a unos cuantos, con actividades y estrategias inconvenientes para la gestión regional como asignar estipendio monetario a los que les han bautizado como “actores sociales”. Las cartas se juegan y corre la apuesta por el Gobierno Local y sabemos que en el tema de desarrollo e inclusión social la experiencia con esta instancia es siempre es incierta. 

Se suele presentar las muertes de cientos de niños cada año por causa del frío como una consecuencia prácticamente inevitable de las inclemencias del clima, pero en otros países con tanto o mayor frío que las zonas andinas del Perú no tienen esa mortalidad infantil. ¿Por qué?

El sustrato biológico no es el mismo. En Rusia se combate el frio con el frio. Con temperaturas bajo cero los niños se bañan con agua fría, juegan con hielo y no les pasa nada. En los países del norte no hay casa que no tenga calefacción. Se trata de los países centrales, nosotros somos parte de los periféricos. La riqueza de unos explica la pobreza de otros. Se trata de hechos dialécticos claramente demostrables. De otro lado, nosotros cada año esperamos y reclamamos ayuda, siempre estiramos la mano y la ayuda mal que bien se satisface y luego se la guarda para sacarla al año siguiente.  

Un padre y una convicción.

El 27 de julio se cumplen 100 años del nacimiento de su señor padre Carlos Renato Cornejo-Roselló Vizcardo ¿Qué recuerda de él? ¿Cuál fue su principal aporte a la Salud Pública en la región Puno?

La compenetración biunívoca de la Salud con el desarrollo humano, no solo desde una perspectiva conceptual sino operativa en términos de intervenciones planteadas para el campo de la nutrición aplicada, de la educación inicial no escolarizada, del cuidado infantil desde el claustro materno y procesos sociales de participación de la comunidad mediante Promotores de Salud y las parteras tradicionales capacitadas, así como el apoyo factico para que las enfermeras culminen su formación profesional como internas en Establecimientos de Salud del medio rural.

Todo ello y más con un inmenso temperamento y pasión por lo que se quiere, y con una absoluta integridad en el manejo de la cosa pública.

Su independencia de criterio respecto de los funcionarios del Ministerio de Salud fue, para mí, proverbial. Una vez, en un evento nacional sobre epidemiología, en plena clausura, cuando en las conclusiones se afirmaba que todo lo que anda mal en la Salud del país era responsabilidad de las regiones de Salud, él se elevó, alzó la mano y con el permiso respectivo desde la platea dijo a toda la plana mayor de la mesa de protocolo, incluido al Ministro, y con voz clara y sonora. “Todos los problemas que dicen ustedes existen se resolverían si nos dejasen trabajar” Nunca bajó la cerviz ante imposiciones y se enfrentó al tradicionalismo de los médicos de su tiempo que progresaban económicamente con la atención médica cobrando y cobrando en desmedro de la población. Para él la medicina no fue negocio.

¿Por qué se le reconoce tardíamente a su señor padre?

Así siempre sucede cuando existen propuestas, acciones y mentalizaciones que van por delante de su tiempo. Su visión de futuro la enlazó con su misión de intensa acción y compromiso.

José Luis Cáceres: “Un creador debe ser libre y yo me considero así”

Escriben: Walter Paz Quispe Santos / Mauro Eloy Sucapuca Cutipa

Con los trazos bien marcados y una personalidad muy propia aparece José Luis Cáceres Barriga en la escena del arte contemporáneo puneño, para pintar a un pueblo llamado Puno desde que fue aldea hasta un Puno colonial lleno de calles empedradas con pequeños puentes al medio hasta un Puno desbordado de los tiempos actuales. Al mirar los cuadros de Jolucab uno encuentra la travesía de una ciudad a la cual acompañó y sigue acompañando desde que apareció como un huevo primitivo hasta que este se abriera y representará los gestos de sus personajes más íntimos. Jolucab fue quien expresó mejor las distintas épocas de la ciudad del lago y ese tal vez es uno de sus aportes más importantes a la pintura altiplánica.

Jolucab recuerda que cuando era niño su madre le regaló un juego de lápices de color. Él pensó que eran para comer. Cuando los probó se dio cuenta que sabían amargos. Entonces los usó sobre papeles y paredes. Por entonces tenía tres años y hasta la fecha no ha dejado de pintar y crear.

En las conversaciones que tuvimos sobre el arte y estilo nos dice: “no me interesa tener un estilo, el estilo es limitante, mi arte no tiene fronteras. Un creador debe ser libre y yo me considero así”.

La crítica ha señalado que se trata de un artista contemporáneo de extraordinaria profundidad al tratar los tópicos temáticos expresados en las técnicas del dibujo, el óleo, la acuarela, la escultura y sobre todo su técnica mixta es tan particular que al aplicarlo en sus obras les da un carácter enigmático y cromático. Pero lo cierto es que, lejos de las excentricidades, Jolu pasa desapercibido con su genialidad bien disimulada. De hecho, es así como suelen ser los grandes artistas.

Su primera muestra Individual fue en la Galería del Banco Agrario Del Perú (Sucursal Puno) el 02/10/1981. Ha realizado XXXII exposiciones individuales y más de doscientas exhibiciones colectivas en Perú, Latinoamérica y Europa.

En su trayectoria cuenta con una serie de reconocimientos nacionales e internacionales.

En la actualidad trabaja en su taller  y administra su galería particular de arte llamada  “BARRIGA” con una exposición contínua de sus últimas obras.

En estos trabajos hay mucha singularidad, renovación y nuevas propuestas y una gran madurez de un artista permanente cuya trascendencia seguramente será muy valorada en la posteridad como parte de la memoria viva que el arte hurga en los secretos escondidos de las vivencias cotidianas con gran realismo.

Los premios destacados obtenidos por Jolucab son: En el año 2005  La orden “Pez de Oro” a Jolu Barriga por el Gobierno Regional Puno, en el año 2009 Premio “La Cantuta de Oro” a Jolu Barriga como mejor artista puneño por el Ministerio de Cultura de Puno, en el año 2015 fue reconocido como uno de los artistas iconos de la cultura puneña por la ESFA – Puno, en el año 2017 Premio “Víctor Humareda” a Jolu Barriga por la Municipalidad Provincial de Puno, en el mismo año fue reconocido por su labor artística en la región de Puno por el Patronato Gastronomico del Perú, filial Puno, la Municipalidad de Puno le otorgó la “MEDALLA DE HONOR DE LA CIUDAD”  por el trabajo inalcanzable en el mundo del arte Puno, La Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno le ha otorgado un diploma por su valioso aporte a la conservación y difusión de los valores culturales de la región de Puno, en el año 2018 La Dirección General de Gobierno Interior, Prefectura Regional de Puno le otorgó un diploma al distinguido artista plástico Jolu Barriga.

Para finalizar Jolu Barriga, es un artista plástico peruano, es un ejemplo de toda una vida dedicada al arte. Nació en Puno, estudió y egresó con la medalla de oro de la carrera profesional en La Escuela de Bellas Artes de Puno en el año 1984.

El derecho a la salud

Hipolito Juan Huayapa Huaita

El preámbulo de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud señala: “El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología, política o condición económica o social”.

En la Historia Latinoamericana, las enfermedades han sido una de las causas principales de despoblamiento, incluso desaparición de pueblos indígenas desde la invasión de América, en el siglo XV, al haber significado la introducción de enfermedades provenientes del Viejo Continente, desconocidas para la población aborigen. Así, estudiosos como Noble David Cook en La Catástrofe Demográfica Andina 1520-1620 (1988) Traducida en 2010 por la PUCP, alude a las enfermedades introducidas como el aliado más importante de los invasores europeos por el rol que tuvieron en la debacle poblacional, el mismo David Cook refiere cómo en ese entonces líderes y población indígena, sucumbieron ante enfermedades como el sarampión y la viruela, llegando a diezmar la población y modificar considerablemente el panorama poblacional. Similar suerte corrieron las etnias amazónicas, así podemos citar al padre José Álvarez con relación a la llegada de los caucheros a la región suroriental del Perú y señala: “En el primer viaje de Fitzcarrald al Manu, en el que fue sembrando terror, tuvo que enfrentarse a los Piro Mashco del Sepahua y Mishagua, que le hicieron justa resistencia, en una batalla en la que perdieron por la superioridad de las armas del invasor… los Piro Mashco… alarmados ante aquella multitud de hombres de Ucayali, que invadían sus dominios, enviaron, llenos de soberbia, una selecta embajada de sus más feos y fieros capitanes, a pedir a los wiracochas no seguir adelante del río Manu porque les espantarían la caza del mono y les traería contagio de catarro”.

Según Naciones Unidas, existen 45 millones de indígenas en las Américas, incluyendo más de 400 diferentes grupos étnicos, con diferentes lenguas, organizaciones sociales, cosmovisiones y expresiones culturales. Todos los países, excepto Uruguay, tienen ciudadanos indígenas. Pero la mayoría, de 33 a 40 millones viven en Latinoamérica y en el Caribe. Además la población indígena de las Américas está altamente concentrada. Casi el 90% vive en Bolivia, Ecuador, Guatemala, México y Perú. En Bolivia, la población indígena representa más de la mitad de la población total. Actualmente los pueblos indígenas enfrentan enormes presiones derivadas de la exploración petrolera, minería, tala de bosques, expansión agrícola y conflictos fronterizos que ponen en peligro su sustento, su forma de vida y los derechos humanos y libertades básicos relacionados con su bienestar físico y psíquico.

Existen marcadas desigualdades entre los indígenas y sus contrapartes no indígenas en casi todos los indicadores socioeconómicos y de salud, y los indígenas se encuentran en clara desventaja. Los indígenas tienden a morir a edades más jóvenes y su estado de salud es peor que el de otros grupos de la población. De la misma manera, la población indígena es más propensa a desarrollar abuso de sustancias, depresión y otros trastornos mentales que se convierten en obstáculos para el derecho al goce del grado máximo de salud física y mental que se pueda lograr y de otros derechos fundamentales relacionados.

El pasado 28 de julio del presente año, el Presidente de la República Martín Vizcarra, hizo un anuncio muy ambicioso respecto de la salud y propuso el Sistema de Aseguramiento Universal de Salud para todos los peruanos; sin embargo, lo que pocos conocemos es que en el Perú tenemos la Ley N° 29344 Ley Marco de Aseguramiento Universal en Salud en cuyo Art. 3° señala “(…) está destinado a otorgar un seguro de salud que permita acceder a un conjunto de prestaciones de salud de carácter preventivo, promocional, recuperativo y de rehabilitación, en condiciones adecuadas de eficiencia, equidad, oportunidad, calidad y dignidad a todos los residentes en el territorio nacional y no solo a ciudadanos peruanos, dándole a la salud más el carácter de un derecho humano universal que de un derecho dependiente del estado de ciudadanía; sin embargo en la realidad en lo relativo a la protección brindada por el Estado a los diferentes componentes del derecho a la salud, se presentan también grandes deficiencias, si no omisiones absolutas en muchos aspectos. Así tenemos deficiencias en infraestructura, equipamiento y recursos humanos con que cuentan los servicios de salud son muy insuficientes, sino que se encuentra distribuidos de un modo centralista, lo que supone un gran obstáculo para el logro de la equidad sanitaria; existen también problemas en la calidad de la atención, no solo en cuanto a la oportunidad e integralidad del servicio, sino en cuanto a la proscripción del principio de no discriminación. Por otro lado no existe prácticamente una política pública que desarrolle el componente de adecuación cultural de los servicios de salud o el derecho a una salud intercultural a favor de los pueblos indígenas de nuestro país.

No obstante ello, a nivel jurisprudencial de parte del Tribunal Constitucional, existe una tendencia clara al reconocimiento del derecho a la salud como derecho autónomo; se desarrolla lo que la Constitución de 1993 escuetamente prescribe que todos tienen derecho a la protección de su salud; el Tribunal Constitucional va más allá, recibe influencia de la legislación supranacional, así, sigue la línea jurisprudencia de la Corte Constitucional de Colombia y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, los mismos que reconocen el carácter de ius-fundamental del derecho a la salud cuando éste se encuentra engarzado con el derecho a la vida o a la integridad física. Esta postura se denota en el caso Juan Islas Trinidad y otros, el mismo que se relaciona en el caso del Penal de Challapalca, donde el Tribunal Constitucional Peruano, ubica este derecho en la cláusula de los derechos innominados merced a su vinculación con el derecho a la vida, a la integridad y a la dignidad de la persona; así se tiene la Sentencia del Tribunal Constitucional STC 1429-2002-HC/TC en cuyo Fundamento Jurídico 14 señala que en este caso se planteó la necesidad de cerrar el Penal de Challapalca, ubicado en una zona alto-andina con duras condiciones climáticas, lo que no se condecía con el derecho a la salud de la población carcelaria. El Tribunal no llegó tan lejos y sólo dispuso el traslado de los internos que sufran problemas médicos a un penal con menor altura. Ahora bien, en la STC N° 2945-2003-AA/TC Caso Azanca Alhelí Meza García, ratifica su criterio donde a pesar de que se desarrolla el derecho a la salud en el marco más amplio de la dogmática de los derechos sociales, su carácter ius-fundamental solo lo reconoce cuando están en juego otros derechos fundamentales, básicamente la vida.

Qhantati Ururi: Emblema sicuriano

Javier Calderón 

Un nuevo capítulo en la historia musical del Altiplano escribió el conjunto de sicuris Qhantati Ururi de Conima. El 29 de julio, ataviados de rojo y blanco, los integrantes de esta legendaria institución musical, retumbaron con el soplo de sus sicus los palcos que se instalaron a lo largo de la avenida Brasil de la Capital de la República, todo con motivo del Desfile Cívico Militar a propósito de las Fiestas Patrias. Fueron momentos sublimes. A los que nos tocó seguir la transmisión a través de un televisor, nos emocionó el hecho de que, una de las manifestaciones musicales que mejor nos representa como sociedad altiplánica, se muestre a nivel nacional y mundial. Las manifestaciones de admiración, coparon las redes sociales y los “likes”, “me encanta” y miles de “compartir” a la presentación de este conjunto, reprodujeron y ampliaron el alcance mediático, algo sumamente importante para la época en que vivimos.

Hablar de Qhantati Ururi es intentar sintetizar casi dos siglos de historia. No es la primera vez que este conjunto realiza una presentación en la Ciudad de los Reyes. Corría el año 1939, cuando Natalio Calderón inicia una aventura musical hacia Lima, un periplo increíble. Eran épocas donde la alcanzar el destino elegido se tornaba incierto. Salir de Conima era ya, un acto de valentía. Pero nada amainó en aquellos años el interés de los conimeños por mostrar el arte del sicuri. En Lima, gracias a las gestiones de aliados y amantes de  la música, se realizaron presentaciones en el Club de Turín Automóvil del Perú, allí se les otorgó la “Medalla de Oro y Diploma”.

El año 1965, un grupo de cincuenta artistas conimeños, repitieron el viaje hacia la capital. La presentación realizada en el Palacio Dorado de la Presidencia de la República, fue calificada como apoteósica por el entonces presidente, Fernando Belaunde Terry, un momento mágico y sin precedentes. Además quedó en la memoria y en el registro histórico, la interpretación del Himno Nacional del Perú por primera vez al son de los sicus.

En reconocimiento a su larga trayectoria, calidad interpretativa, destacada labor de conservación y difusión de danzas y música autóctonas, el 27 de mayo de 2009, el Parlamento Nacional del Perú otorgó la “Medalla de Honor” del Congreso de la República, en el grado de oficial, al Conjunto de Danzas y Música Autóctonas Qhantati Ururi.

Si bien, en este pequeño resúmen destacamos algunas de las presentaciones que realizó el conjunto en la Capital de la República, es relevante mencionar que fue este conjunto el que amenizó la boda entre  Carlos Belisario Oquendo Álvarez y María Zoraida Amat Machicao, padres del vate puneño, Carlos Oquendo de Amat, autor de 5 Metros de Poemas. La ceremonia se realizó en el pueblo de Moho, las crónicas de la época refieren que, desde Conima había llegado Natalio Calderón junto a un buen número de sicuris, quienes interpretaron huayños que se instalaron en la memoria colectiva. Se dice, que fue esta la ocasión en que se interpretó el huayño Oquendo, como una forma de homenaje al médico que contraía nupcias con una de las mujeres más bellas de la zona.  

Qhantati Ururi continúa escribiendo su historia. Son los sicus la pluma y sus canciones la tinta indeleble, que cada uno de nosotros guarda en este libro llamado corazón.

Cómo saber si tu inteligencia emocional es alta

La Inteligencia Emocional (IE) puede significar la diferencia entre comportarse de una manera socialmente aceptable y estar fuera de lugar en una situación social determinada.

Es decir, puede marcar la diferencia entre un buen o un mal funcionamiento social. Aunque la mayoría de la gente habrá oído hablar de la IE, pocos saben cómo detectarla, ni en sí mismos ni en los demás.

1. Pensar en sus reacciones

Ante determinadas circunstancias, como por ejemplo una discrepancia que termina en una discusión, la IE puede marcar la diferencia entre distintas reacciones: la buena sería tratar de no tomárselo como algo personal, y la mala sería dejarse llevar por el enfado y terminar faltando el respeto a su interlocutor.

Efectivamente, las emociones pueden contener información útil para el funcionamiento personal y social, pero a veces estas emociones también pueden abrumarnos y hacernos actuar de maneras que después lamentamos.

Las personas que carecen de inteligencia emocional raramente suelen pensar bien en situaciones como la descrita, y son más propensas a reaccionar sin darse el tiempo necesario para sopesar los pros y los contras de cómo afrontar esa situación.

2. Ver las situaciones como un desafío

Si somos capaces de reconocer las emociones negativas en nosotros mismos y de ver las situaciones difíciles como un reto —centrándonos en las emociones positivas y perseverando— lo más probable es que tengamos una alta IE.

Por un momento, imagínese que su puesto de trabajo peligra; pues bien, ante esta incertidumbre laboral, una persona emocionalmente inteligente puede percibir un incremento de su ansiedad y dejar de preocuparse y empezar a ocuparse de esta situación (fíjense que basta quitar el prefijo «pre» para empezar a lidiar con la ansiedad mentalmente); en este caso, su IE le ayudaría a regular su ansiedad y a tratar de superar este desafío.

Sin embargo, si tuviese escasa IE, ante esta misma situación podría empezar a rumiar sobre su incertidumbre laboral, comenzando una espiral de desesperanza, constante preocupación hasta caer en una depresión.

3. Modificar sus emociones

Por supuesto, hay momentos en que las emociones pueden quitarnos lo mejor de nosotros mismos, pero si es una persona emocionalmente inteligente es probable que cuando esto suceda tenga las habilidades necesarias para controlarse.

Por ejemplo, en el caso anterior de la ansiedad ante la incertidumbre laboral, mientras que un nivel moderadamente bajo de ansiedad puede mejorar el desempeño cognitivo, aumentando la concentración y la motivación para afrontar esa situación, un nivel muy bajo de ansiedad no ayudaría a motivarse y un elevado nivel de ansiedad nos dificultaría mantenernos concentrados por la constante preocupación.

Conocer el valor adaptativo de los niveles moderados y bajos de ansiedad para afrontar los desafíos de la vida puede ser útil. Así que, si puede modificar su ansiedad, llevándola a niveles moderados, sabrá que tiene más posibilidades de lidiar con la situación que le generó incertidumbre.

4. Ponerse en el lugar del otro

Si usted es capaz de extender estas habilidades más allá de su propio funcionamiento personal, entonces esa es otra señal de que tiene altos niveles de inteligencia emocional.

La IE puede ser particularmente importante en puestos que requieren de un intenso «trabajo emocional», como la atención al cliente, un desempeño profesional en el que los trabajadores deben gestionar sus emociones y las de los clientes de acuerdo con las normas de la empresa. Aunque, en ocasiones un cliente decepcionado les esté gritando.

Por esta razón, el entrenamiento en inteligencia emocional en el puesto de trabajo es ahora algo habitual.

El entrenamiento en IE más efectivo se centra en la gestión y en la expresión de las emociones, las cuales están directamente vinculadas a un buen desempeño laboral y a una mejora de la comunicación con clientes y compañeros de trabajo.

También merece la pena señalar que la IE es una competencia cognitiva que puede mejorar a lo largo del ciclo vital.

Así que si cree que no tiene ninguna de estas cuatro capacidades, no tema, porque todavía está a tiempo de trabajar y desarrollar su inteligencia emocional.

Fuente: BBC Mundo

Luz Delia Justo Pinto: Promesa de la poesía puneña

Nació en Moho el 13 de enero de 1992, pero gran parte de su vida la pasó en Juliaca y algunos años en Puno. Es médico cirujano egresada de la Universidad Nacional del Altiplano y considerada una de las poetas más reconocidas de la generación post 2000 de la literatura puneña.

Publicó “Cielo sin canción ni mar”, “Manual en Aymara: Elaboración de la historia clínica”, “Ápex poético”, texto que mereció el Primer Lugar del VIII Concurso de “Poesía Libro de Oro 2019” de la Casa del Poeta Peruano de Juliaca. Sus poemas pueden leerse en las antologías poéticas: “30 Voces contemporáneas en la poesía puneña” (2018), “El mar no cesa. Muestra de poesía peruana” (2019), “La literatura femenina en la región Puno” (2019), “Poemas de Abril” (2019) y en la revista andina de cultura “Sieteculebras”.

Diversas instituciones reconocen su invalorable aporte académico, artístico y humanístico a la cultura puneña, peruana y latinoamericana. Es impulsora de la creación de la Biblioteca Municipal de Moho.

Serafina

En tu color
caramelo
camina el quijotesco
mono rojo:
a veces en tu boca,
a veces en tu dorso;
pero caminando estás
en los laberintos del tiempo,
ocultando
un sinfín de miradas
y en la raíz cuadrada
de tus juegos de diciembre,
danzan tambaleantes
tus pasos de oruga
combinados
con el trinar de las palomas.

Silueta Poética

En tu verbo sutil
y en el florilegio primaveral
de esta cálida noche,
encuentro
tus fastuosos ojos
entrelazados con el centelleo
del latido estelar del Orión.
Quizás,
ocultos por las hojarascas
de tu terca timidez.
Quizás,
resaltados
por tu eterna
filantropía espiritual
que se cobija
en los vericuetos
de mis brazos
y se funde
en la pascana
de los eternos acordes
de tu quimera
celestial.

Espectro óptico

Tambalea
mi voz ardiente,
danzando
tu melodía,
cubriendo tus sonetos,
recopilando
tus sueños,
dibujando tu sonrisa,
calculando
silenciosamente
la incógnita de tus
palabras,
atesorando el miocardio
con lirios y pensamientos.
Y en el cenit
de mis claudicaciones
caminan erguidos
los recuerdos de tus hombros
que se confunden con tus
osados brazos,
mientras tus venas
me coquetean
en el silencio de mis ojos.
Y termino resaltando
lo intenso de tus labios coherentes
en el clímax de mis efusiones.

José Luis Ayala: “La poesía es la vida misma”

Fernando Chuquipiunta

El escritor peruano José Luis Ayala Olazával, ganador del Primer Premio Poesía Sur Peruana (1967), Primer Premio de Literatura Popular (1990), Premio de Literatura César Vallejo, CONCYTEC (1990); Premio Internacional de Poesía, DIP, Paris (1964), celebrará 77 años de vida. Nacido en Huancané el 24 de septiembre de 1942. Estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en la Ecole Practique des Hautes Etudes de Paris. Ha sido condecorado en diversas ocasiones por su prolífica obra literaria y ensayística.

Es uno de los más notables exponentes de la literatura puneña y peruana, José Luis Ayala Olazával se ha desempeñado como periodista, maestro y literato; pero sobre todo es un notable cronista, poeta, ensayista, narrador y gran promotor de la cultura aimara.Fue profesor de educación secundaria en el Colegio San Ambrosio de Puno, director de la Biblioteca Municipal Pública de director de Relaciones Públicas del Tribunal Agrario, colaborador de la revista Oiga, Suplemento del diario El Comercio y diario Correo de Lima, director de Protocolo y Relaciones Públicas del Jurado Nacional de Elecciones, profesor en la Gran Unidad Escolar Melitón Carvajal de Lima y responsable de la Página Cultural del Diario La Primera de Lima.

¿Cómo fueron los comienzos de su vocación literaria?

Mi abuelo Casimiro Ayala Ticona tenía un pequeño fundo llamado “Tumuco”. En el caserío y en un anaquel tenía una gran colección de revisitas argentinas como Billiken, La chacra y otras publicaciones que leía en horas de descanso. Pero además muchos libros de la Colección Tor editados en Buenos Aires: Tarzán de la selva, Bug-Jurgel, El abogado misterioso, La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne. Libros de poemas de Bequer, Baudelaire, poetas argentinos y mexicanos clásicos.

Fue un descubrimiento fascinante. Al comienzo no entendí casi nada, pero de tanto insistir empecé a comprender que había un universo maravilloso, la literatura. A los quince años empecé a imitar a los poetas clásicos mexicanos, fue un ejercicio que me sirvió de mucho. En Puno conocí a Reynaldo Chuquihuanca dueño de la librería “Amauta”. Fue él quien me hizo conocer a Vallejo y más tarde Aurelio Martínez, bibliotecario de San Carlos aconsejó que lograra una voz propia.              

¿Qué elementos o alguna situación en particular decidió que fuera escritor?

Todo empezó cuando era adolescente y cursaba el segundo año de secundaria en el Colegio Nacional Mixto de Huancané. De pronto apareció una mañana en la calle Lima una adolescente aymara de ojos negros y hermosos. Quedé fascinado por su voz y sonrisa, se llama Juanita. Me dijo que era de Jupachaca. Así empecé a escribir poemas de amor pero me sirvió de mucho porque decidió mi vocación literaria.   

¿Hay un horario para escribir o lo pude hacer en cualquier momento?

Escribo a cualquier hora del día, no hay horario. Todo depende del tema que desarrolle. Mucho tienen que ver las lecturas que realizo. Algunas de ellas contribuyen con los temas tratados. En general puedo escribir todos los géneros, para eso me he preparado toda la vida. Pero me alegra mucho más cuando puedo transgredir los géneros. Ese hecho me da vida y esperanza de lograr algo nuevo.      

¿Por qué precisamente escribe en todos los géneros literarios?

Por una necesidad de orden biológico. Pero la poesía está presente en todos los géneros literarios, no hay novela, cuento, ni ensayo que no tenga un fuerte aliento de poesía. No hay ninguna canción que carezca de poesía, ninguna composición musical deja de tener poesía. La poesía es la vida misma, la vida es un poema que se escribe todos los días. No hay necesidad de ser un poeta para llevar una existencia plena de poesía. La poesía es la vida, la vida es pura poesía, depende cómo se viva.       

¿Cómo logró escribir la cronivela “Wancho Lima”?

Cuando encontré el informe del obispo Fidel María Cosio, firmado además por su secretario José J. Bravo, de octubre de 1925, me di cuenta que no había que nada más que agregar ni quitar una sola palabra del texto. Hubiera hecho mal en interpretar o tergiversar algo. Eso mismo sucedió con el texto de Mariano H. Cornejo al sustentar la doctrina de la “Patria nueva” para que Guillermo B. Leguía continuara en el poder. Así nació la cronivela que tanto éxito ha tenido.        

¿Cómo surgió la Promoción Intelectual Carlos Oquendo de Amat en Puno?

Todos éramos estudiantes de secundaria en Puno. Omar Aramayo, Gerardo García Rosales, Serapio Salinas y Percy Zaga, estudiaban en Colegio San Carlos de Puno. Yo cursaba  el tercer año de secundaria en el Colegio San Ambrosio. Gloria Mendoza estudiaba en Huancané. Aramayo y yo coincidimos en formar una promoción de poetas jóvenes. Propuse el nombre de Carlos Oquendo de Amat, debido a que en mi casa hablaban de él tanto mis padres como mi tío Lizandro Amat Machicao, primo hermano de Carlos Oquendo. Ahora puedo decir que éramos muy jóvenes para redactar un manifiesto, editar nuestros poemas, libros antológicos y además una revista de circulación nacional.    

¿Cuáles son sus autores preferidos y que recomienda leer?

Los escritores jóvenes tienen que leer necesariamente a los clásicos de la literatura.  No hay un manual y menos una guía didáctica. Ahora hay talleres de literatura en los que es posible obtener la plasmación de una vocación literaria. Sin embargo, más allá de todas las técnicas literarias que se adquieran, lo importante es tener una voz propia.  

¿Cómo se auto definiría, poeta, novelista, ensayista?

Soy un escritor total. Para hacer una crítica a mi obra tendrán que leer todos mis libros, se trata de una permanente búsqueda de lenguajes y textos literarios disímiles. Ningún libro se parece a otro. La idea es persistir en la búsqueda constante de un forma de expresare cada vez distinta, debido al lenguaje que siempre es difícil de configurarlo.       

¿En qué proyectos se encuentra trabajando ahora?

Tengo que escribir cuatro libros más para llegar a 100. He publicado 77 y tengo 10 inéditos. El último se refiere a Carlos Oquendo de Amat. Está listo para entrar a la imprenta. Trataré de publicarlo este año.

¿Qué opina del trabajo de la Dra. Giovanna Iubini, respeto a su poesía?

Se trata de un trabajo serio, sustantivo, crítico y sin duda ubica al libro “Cábala para inmigrantes”, en el curso de la más importante poesía del siglo XX en el Perú. Es un honor inmerecido.   

Tía María y Chinchero: ejemplos de crisis de gobernabilidad

Carlos Herz

El concepto de gobernabilidad aparece con frecuencia cuando se trata de explicar la situación de las instituciones públicas encargadas de ejercer gobierno. Se hace más difícil el entendimiento de esta acepción  cuando quienes la repiten cotidianamente son incapaces de cumplir sus funciones, o consideran que es suficiente ser elegidos o designados sin interesar que sus acciones legitimen su capacidad de gobernar. A través de la gobernabilidad se trata de organizar la vida pública por parte de las autoridades políticas promoviendo legitimidad, representatividad, ciudadanía, democracia, solidaridad, diálogo, relaciones de equidad e inclusión, así como responsabilidad y servicio ético, eficiente y cálido a la ciudadanía. A su vez se trata de construir sólidas alianzas y redes con instituciones, organizaciones sociales y el mercado para fortalecer y consolidar el Buen Gobierno, garantizando participación, transparencia, compromisos, consensos y con ello sostenibilidad en las propuestas de desarrollo que sustenten la gestión pública.  Es evidente que estamos bastante lejos de lograrlo. Por el contrario, más que allá de las perdonables limitaciones en los esfuerzos por cumplir bien las competencias públicas, lo que existe es un claro propósito de no querer hacerlo. Y allí están los escandalosos ejemplos que exhiben la mayoría parlamentaria, expresada principalmente en el fujimorismo y aprismo, de apañar, y promover actos y actores que simbolizan lo más corrupto, denigrante y retardatario de la sociedad peruana. La elección de la nueva Junta Directiva del Congreso no hace más que reiterar esa situación.

Es desde ese contexto de crisis de gobernabilidad que se debería analizar algunos casos emblemáticos, tales como la construcción del aeropuerto de Chinchero, en Cusco, y la aprobación de la puesta en marcha del proyecto minero Tía María, en Arequipa. Ambos adolecen de las condiciones que deberían darse para construir gobernabilidad. La ausencia de consensos entre los diversos actores involucrados y por tanto de legitimidad es uno de los factores críticos, más notorio aún en el caso de Tía María. Es más, la conflictividad es tan evidente que se enfrentan entre sí las instituciones públicas, gobierno central contra gobierno regional y gobiernos municipales, haciendo evidente la carencia de una propuesta de país sobre cómo encarar la inversión extractivista en el marco del desarrollo territorial. “Minería o agua y agro”, surge como dicotomía para muchos irreconciliable, más aún cuando son conocidos los impactos de diversas actividades mineras y, en particular el cuestionable comportamiento ambiental y social cuestionable de Southern. Allí están como tristes recuerdos las escorias y relaves en la bahía de Ite y la contaminación con sulfuros de la agricultura del sur, justamente del valle de Tambo, donde se ubica este nuevo proyecto extractivo.

Sin aprender de las lecciones de hace 5 años, en que la población y autoridades locales lograron dejar en suspenso Tía María, el gobierno actual, presionado por la CONFIEP, le da luz verde, temeroso del vencimiento del plazo de aprobación de la EIA y del supuesto riesgo de retiro de la inversión privada, añadiendo el argumento pueril del compromiso de la empresa de empezar la construcción cuando se convenza a la población de las bondades del proyecto y se garantice la licencia social. Era obvio que se daría el rechazo de la población y sus autoridades municipales, a los que se sumó el gobernador Cáceres Llica. El resultado de la negociación presidencial con las autoridades del sur, finalmente ha sido el compromiso del Ejecutivo de revisar la licencia de construcción otorgada al proyecto.

Una vez más poco o nada se ha entendido lo que significa construir gobernabilidad y ha primado la componenda con un sector (CONFIEP), la incapacidad de analizar la presencia de otros actores empresariales (no aceptar la minería no es oponerse a la inversión privada), la ausencia de transparencia en las alianzas, la reacción cortoplacista, entre otros. Finalmente como resultado reiterativo y grave, es que se reduce aún más la ya lábil confianza que existe entre los actores. Una expresión concreta que contribuya a cambios positivos puede ser el debate de una nueva Ley de Minería anunciada por el presidente Vizcarra, siempre que contemple aspectos claves como la elaboración participativa y un rol más protagónico del Estado en la elaboración de los EIA; la inclusión de los proyectos de inversión minera en el marco de la zonificación económica y ecológica y de los planes de desarrollo territorial; la obligación de una real transformación productiva de los minerales extraídos generando mayor valor agregado interno; la creación  de mecanismos de control y monitoreo ambiental participativo; la revisión de las condiciones para concesionar áreas de minería, evitando la especulación y garantizando adecuación territorial, entre otros.

El otro caso analizado es el de la terca decisión del gobierno nacional de viabilizar la construcción del aeropuerto de Chinchero, que expresa cuán lejos se está del concepto y práctica de gobernabilidad. Esta obra surge en un contubernio empresarial al clásico estilo lobista del defenestrado presidente Kuczynski; con cada vez más evidencias de un negativo impacto sobre el invalorable patrimonio cultural cusqueño; con escasa información y limitada transparencia respecto a su real trascendencia para el desarrollo de Cusco y del sur (ya está claro que no sería un aeropuerto internacional que compita con el de Lima, por lo que no contribuirá mayormente a enfrentar el centralismo; con notorias evidencias de los riesgos que puede generar su ubicación para la seguridad de los viajeros; entre otros aspectos ya tratados con mucha solvencia en los últimos meses por los críticos del proyecto a quienes el gobierno se niega a escuchar.

Más allá de los intereses particulares mostrados por un sector de operadores turísticos y de despertar un comprensible regionalismo en parte de la población cusqueña, el gobierno central debería construir espacios de diálogo entre las diversos instituciones académicas, técnicas, sociales y políticas del sur peruano, para sustentar propuestas alternativas sobre la necesaria construcción de una infraestructura aeroportuaria en Cusco desde una visión de país, de desarrollo territorial descentralizado, sin los impactos sobre el patrimonio cultural y demás riesgos que muestra el actual proyecto,  .

La crisis de gobernabilidad que se hace evidente en estos dos ejemplos no será superada sólo con buena voluntad en un escenario en el que la capacidad de acción del Estado se reduce, se incrementan las reformas privatistas y desreguladoras, y se muestra más frági, ineficiente y limitado el poder de acción de las instituciones públicas para llevarnos hacia el bienestar pleno. La pregunta entonces radica en cómo ejercer buen gobierno ante esa realidad. Lo que aparece como respuesta es la búsqueda de un mayor protagonismo de las instituciones de la sociedad para consensuar propuestas de desarrollo, junto con la academia y la empresa, generando compromisos para construir un proyecto de país, como el que propone el CEPLAN hacia el 2050. Lo que se requiere es un estilo de gobierno en el que se fortalezca el protagonismo social, la construcción de redes de mujeres y hombres que se movilicen y representativamente asuman el rol de recuperar la confianza venida a menos, los valores democráticos degradados, e incluso a la ciudadanía, para retomar la búsqueda de ese valor público que significa atender los derechos y necesidades fundamentales de la gente.

Se trata, en síntesis de construir gobernanza, es decir aquellos espacios o redes en los que gobierno -nacional, regional y local-, sociedad civil organizada y movilizada, academia y empresariado nacional, apuesten por un proyecto de país en el que las acepciones de democrático, descentralizado, diversificado según las potencialidades territoriales, inclusivo, justo y equitativo,  dejen de ser retórica y se conviertan en una realidad por forjar.

El llamado último del Gobierno Nacional de adelantar las elecciones generales para julio del 2020 puede ser un buen mensaje si va acompañado de las reformas políticas y judiciales que garanticen el inicio de la superación de las actuales lacras partidarias que se oponen a la participación efectiva de la sociedad en la conducción del país por los rumbos arriba expuestos.

Los Panamericanos y las ECE

León Trahtemberg

Si los maratonistas campeones Cristhian Pacheco o Gladys Tejeda tuvieran que participar en competencias de vóleibol o levantamiento de pesas o boxeo… ¿seguirían teniendo los logros muy satisfactorios que tuvieron en la maratón? (con AD en términos escolares). 

Probablemente obtendrían «C» y se diría que están «en inicio» o con «logros por debajo de lo satisfactorio».

Pero… son campeones en lo suyo… ciudadanos dignos para la comunidad.

Lo mismo ocurre con la evaluación escolar. Desconociendo las capacidades, intereses y pasiones de cada estudiante, para considerar que son estudiantes que logran un desempeño satisfactorio la escuela tradicional pretende de ellos que lo evidencien en todas las disciplinas, comparándose con los logros de los campeones de cada una, por lo que lo usual es que siempre tengan varias áreas en las que -en términos deportivos-, serían descalificados.

La pregunta es si la escuela debe ser ciega a las particularidades de cada alumno y exigir de todos que sean buenos en todo (lo que augura que siempre haya una buena cantidad de fracasados), o si la escuela debe ser una promotora del desarrollo de las capacidades e intereses de cada estudiante, para que éste encuentre su pasión y ese norte que permita organizar todos sus aprendizajes al servicio de su talento y hacer de ello su clave para el éxito.

Claro que todos los deportistas y atletas tienen que tener valores y hábitos en común: disciplina para entrenar y competir, cultivar el fair play, tener un plan de carrera, tolerancia a la frustración, trabajo en equipo, hábitos alimenticios, respeto a la autoridad y las normas, «no a las drogas», etc. pero eso no se construye por igual en todos, sino a través de sus particulares actividades y aprendizajes cotidianos. Es decir, logran formar los mismos hábitos y valores, pero siguiendo rutas distintas.

Finalmente, para evaluar las capacidades que llevaron al éxito y ser buenos ciudadanos a Cristhian Pacheco o Gladys Tejeda ¿a alguien se le ocurriría tomarles una prueba de matemática o comprensión lectora? ¿Se puede asumir que lograron lo que lograron porque en el colegio fueron destacados en matemáticas y comprensión lectora? ¿No deberían revisarse los criterios según los cuales se considera que un estudiante tiene una experiencia escolar satisfactoria?

Asistencia técnica: ¿clave de la implementación curricular?

¿Qué clase de aprendizajes demanda hoy el currículo? ¿Qué condiciones se necesitan para hacerlos viables? Para quien quiera ayudar, saber ambas respuestas hace la diferencia

Luis Guerrero Ortiz

A un profesor lo obligan a planificar sesiones tan minuciosamente desarrolladas, que para realizarlas tendría que invertir cuatro horas, pero le piden que no se pase de los 90 minutos. A otra docente su directora le exige que las competencias que se programen para un trimestre, no deben volver a ser incluidas en los siguientes, porque así se avanza más rápido y se cumple con los plazos de la programación. A una maestra de educación inicial le han prohibido incluir procesos didácticos en su programación, pues en ese nivel, le han dicho, los niños solo deben jugar en los rincones. Una profesora ha hecho un proyecto de ciencias con sus niños de segundo grado, pero después que cada grupo hizo los almácigos planificados, los botó a la basura porque llamaban muchos mosquitos, pero luego les ha pedido que llenen una ficha de observación en base a lo que recordaban. Un maestro de una escuela EIB ha realizado una siembra de papa con sus alumnos, con el objetivo de que se identifiquen con sus saberes ancestrales, pero ha sido cuestionado por la UGEL. Varios profesores admiten que tienen grupos constituidos en sus aulas, pero que les han prohibido hablar entre sí para que no hagan bulla.

Casos como estos, que podríamos seguir inventariando, nos abren una ventana a lo que está pasando en las aulas, aquí y ahora. Lo que debiera llamarnos la atención no son solo las prácticas que se describen, sino las creencias y valores que las explican, las justifican y sostienen más allá, y que son inmunes a cualquier capacitación. Por ejemplo, el valor del plazo y el cumplimiento del programa, por encima del valor de los aprendizajes efectivos. La subestimación de los niños o la idea de que un proceso didáctico estructurado debe aplicarse al pie de la letra para que sea correcto. El valor del orden por encima del de la experimentación y el descubrimiento. El valor del hacer por el hacer, por encima de la reflexión crítica y la comprensión de la complejidad de una experiencia. El valor del silencio sobre el de la comunicación y el de la palabra ilustrada del maestro sobre la del estudiante. ¿Qué hacer frente a esto?

Desde la perspectiva de la formación, se podría llenar una copiosa agenda de temas y habilidades por desarrollar, sobre el currículo y sobre la naturaleza de los procesos pedagógicos requeridos para desarrollar competencias. Desde la perspectiva de la gestión directiva, emerge como problema las comprensiones tan heterogéneas que coexisten en una misma institución educativa respecto a los aprendizajes a lograrse y al tipo de enseñanza que los hace viables. Ayudar a los docentes a separar el trigo de la paja sería la tarea de un director líder, pero supone naturalmente que él mismo tenga clara la diferencia.

Ahora bien, desde la perspectiva de la asistencia técnica, ¿qué tocaría hacer?

Como buenos herederos de una tradición cartesiana, nos ha parecido siempre natural abordar los desafíos de la implementación curricular partiendo de la teoría, es decir, recordando a los maestros y directores cuáles son los enfoques y conceptos matrices que sustentan el currículo y las pedagogías constructivistas. Como somos, además, pragmáticos y nos gustan los atajos para que todo se haga rápido, elegimos hacer capacitaciones en cascada, en la que transmitimos de boca en boca los grandes marcos conceptuales y, a la vez, las recetas didácticas más específicas para enseñar lo que pide el currículo. Nos hemos pasado haciendo esto 24 años en el país, sin poder torcerle el brazo a las creencias que sostienen estas prácticas contradictorias, pero igual insistimos. Así, hemos convertido la palabra «asistencia técnica» en sinónimo de «capacitación».

Quién no se ha tropezado alguna vez con médicos que nos recetan antibióticos de amplio espectro, de esos que matan toda clase de bichos, para probar si el cañonazo nos cura. Pero, ¿qué pasa si el bicho es resistente? Por eso también hay médicos que nos piden análisis clínicos previos, para saber exactamente qué es lo que está provocando nuestro mal y poder elegir la alternativa más ajustada al diagnóstico. Esa es la diferencia entre abordar un problema sin preguntarnos por qué, y hacerlo averiguando primero las causas.

¿Qué aprendizajes son los que el currículo actual demanda a los estudiantes? ¿Qué condiciones se necesita para que estos aprendizajes puedan lograrse de manera eficaz? Las respuestas a ambas preguntas deberían estar meridianamente claras en la mente del directivo, del formador y del que presta asistencia técnica. Es desde esta comprensión básica que podemos identificar qué está trabando en las aulas la posibilidad de enseñar del modo que requiere el currículo para que los estudiantes logren competencias. Una vez mapeadas las prácticas no deseadas y el sistema de creencias que le dan soporte, podemos decidir mejor cómo ayudar, entrando en diálogo con la forma de razonar de los docentes y con las premisas de su razonamiento.

Hay hábitos erróneos que parten de una confusión. Por ejemplo, anteponer la prisa por cumplir el programa a las necesidades de los estudiantes. En un currículo por objetivos, los contenidos se dosifican secuencialmente y no se repiten al siguiente bimestre. En un currículo por competencias, el estudiante tiene dos años, que es lo que dura un ciclo escolar, para madurar el desarrollo de una competencia, por lo que las oportunidades para aprenderla deben ser recurrentes. Pero hacer lo segundo no solo supone acuerdos en la Institución Educativa y con las UGEL, para evitar presiones en sentido contrario, sino sobre todo un cambio de perspectiva en la enseñanza. El docente debe dejar de enfocarse en sí mismo para empezar a hacerlo en los alumnos, lo cual, además, le abrirá los ojos a la heterogeneidad del aula. En ese caso, si a pesar de la «cascada» o la supervisión, el docente continúa priorizando sus plazos, pueda que no sea por rebeldía o incomprensión, sino por limitaciones objetivas para enseñar de modo distinto.

Hay prácticas no deseadas que son producto de la desinformación o de deficiencias en la formación profesional. El docente que desarrolla un proyecto de siembra de papas con sus estudiantes, quizás recibe objeciones no porque sea una actividad inapropiada sino por estar incompleta. La actividad puede ser una experiencia valiosa por sus connotaciones culturales, pero es también una oportunidad magnífica para desarrollar competencias, por ejemplo, en las áreas de ciencias, comunicación y matemática. Si no hay un tratamiento didáctico de la actividad en ese sentido, la experiencia se queda en un ámbito valórico muy general y pierde sentido pedagógico. Ahora, ¿el docente no lo hace porque no maneja metodologías inductivas, o porque cree que la experiencia vale por sí misma? Una vez más, si no tenemos respuestas a la pregunta ¿por qué?, indicarle qué es lo que debe hacer no lo hará cambiar necesariamente.

Llegar a los profesores para decirles de frente cómo enseñar luce muy práctico y tiene la ventaja de que podemos llegar a cualquier región y escuela del país con el mismo discurso. Eso, sin embargo, no garantiza cambios ni mejoras, porque estamos superponiendo información técnica sobre prácticas que se asientan en premisas diferentes a las nuestras. No se produce un diálogo entre dos racionalidades distintas ni una negociación con las posibilidades de los docentes, y nuestros planteamientos se reciben como una orden.

Inventariar lo bueno, lo malo y lo borroso que hay en las prácticas de los maestros que tratan de implementar el currículo en un determinado territorio, es lo primero que necesitamos hacer para poder efectuar gestión pedagógica desde la dirección de las instituciones educativas y para hacer acompañamiento pedagógico, pero también para ofrecer asistencia técnica a los especialistas locales y regionales del sector.

No podemos ofrecer ayuda a ciegas, a nadie ni en ningún terreno. Si quisiéramos mediar en una pelea entre dos personas, hablarles de las bondades de la amistad no serviría de mucho, si no averiguamos primero las causas de sus diferencias y les ayudamos a visualizar alternativas mejores que la agresión para esa desavenencia específica.

El currículo que hoy tenemos en la educación escolar, sigue la misma lógica de los currículos reformados de hace dos décadas en diversas partes del mundo. Ya no se trata de aprender a recordar información sino de aprender a discernirla críticamente y a utilizarla para producir conocimientos que resuelvan problemas. Eso supone rupturas muy fuertes con nuestras viejas tradiciones pedagógicas y las teorías del conocimiento que las sustentan. Desaprender aquello que nos ha dado identidad como docentes por casi tres siglos no se resuelve en un taller, menos aún si es el último tramo de una cascada que en su trayecto ha ido torciendo los mensajes.

Hacer viable el currículo, como se ha dicho tantas veces, requiere voluntad, deseo, compromiso, ganas, en primer lugar. Ganas de salir de la zona de confort y de hacer más compleja la labor pedagógica, convencidos de que vale la pena y de que no hay otro camino posible. Pero requiere también capacidad. En este caso, habilidades que suponen entrenamiento continuo y no solo una demostración simulada en un taller de seis horas. Y requiere asimismo determinadas condiciones objetivas, cuya existencia debemos verificar en cada institución educativa para saber si las personas pueden hacer lo que esperamos que hagan.

Es por estas razones que la asistencia técnica para la implementación curricular no puede estandarizarse. Cada región, cada territorio, cada Institución Educativa, puede tener dificultades comunes y también particularidades o presentar debilidades y fortalezas en proporciones diferentes. Un reciente informe del Monitoreo de Prácticas Escolares que realiza la Oficina de Seguimiento y Evaluación Estratégica (OSEE) del Ministerio de Educación, ya ha constatado, por ejemplo, que una gran mayoría de docentes prefiere no responder las preguntas de los estudiantes para no retrasar la clase. Una vez más, el mismo argumento: el tiempo. Por su parte, un estudio de la UMC publicado el 2016 reveló que los bajos rendimientos en matemática responden a una enseñanza mecánica e irreflexiva que, además, afecta la autoestima de los estudiantes y en particular de las niñas. El 2012, un estudio sobre el uso del tiempo efectuado por GRADE a pedido del Ministerio de Educación, reveló que la mayor parte del tiempo efectivo de clases que invierte la mayoría de docentes, se usa en escribir la pizarra o en hacer dictados. ¿Cuánto de esto hay en las regiones e instituciones que nos toca visitar?

Desde inicios de los años 2,000 se han acumulado investigaciones que nos abren más y más ventanas a lo que está pasando al interior de las aulas y que dejan ver las graves confusiones que sobreviven a todas las capacitaciones oficiales. También revelan que hay luces. Es decir, hay buenas prácticas y esfuerzos meritorios de maestros que, por muy modestos que fuesen, nos muestran que el cambio es posible. En este contexto, cae por su propio peso que los planes y estrategias de Asistencia Técnica no pueden ser los mismos para cada región, localidad y territorio. Y que el personal que presta este servicio, tendría que prepararse para responder a cada necesidad y posibilidad detectada en vez de llegar a todos con los mismos planteamientos.

Nadie dijo que sería fácil, pero es lo que nos toca hacer.