Cada año, miles de arequipeños mantienen viva la tradición de peregrinar al Santuario de la Virgen de Chapi, una de las manifestaciones de fe más representativas de Arequipa. Para su día central, se estima la llegada de más de 200 mil visitantes, según informó la Municipalidad Provincial de Arequipa.
La peregrinación no solo es un acto religioso, sino también una costumbre profundamente arraigada en la identidad de la población. Familias enteras y diferentes organizaciones recorren largas distancias, muchas veces a pie, como parte de una promesa o en agradecimiento, transmitiendo esta práctica de generación en generación.
De acuerdo con las autoridades, el santuario cuenta con un aforo de 8715 personas de manera simultánea. Sin embargo, la constante llegada y salida de peregrinos permite que un número mucho mayor de fieles participe en la jornada.
Para muchos devotos, el viaje hacia Chapi inicia días antes. Algunos parten en grupo desde distintos distritos, organizando caminatas que se convierten en espacios de encuentro, reflexión y fe compartida. Durante el trayecto, es común ver descansos en puntos estratégicos, así como expresiones de solidaridad entre peregrinos.
Esta tradición también está marcada por rituales y costumbres propias. Los fieles suelen llevar velas, flores y ofrendas, además de participar en misas y actividades religiosas en el santuario. Para muchos, cumplir con la peregrinación representa un compromiso espiritual que se renueva cada año.
De esta manera, la visita a la Virgen de Chapi trasciende lo religioso y se consolida como una expresión cultural que forma parte de la identidad arequipeña, donde la fe se vive de manera colectiva y se mantiene vigente a lo largo del tiempo.

