La derogación de las denominadas leyes procrimen podría demorar hasta un año bajo el procedimiento ordinario establecido en el nuevo reglamento del Congreso bicameral. El tiempo estimado considera el recorrido completo del proyecto por las comisiones, el debate en ambas cámaras y los plazos administrativos previstos para su aprobación. No obstante, especialistas y legisladores coinciden en que la voluntad política será determinante para acelerar o retrasar el proceso.
La senadora electa por Ahora Nación, Mirtha Vásquez, explicó que el tiempo podría extenderse debido a que no se trata de una sola norma, sino de un conjunto de leyes que requerirán discusión individual o conjunta. Agregó que algunas iniciativas cuentan con mayor respaldo político, lo que podría generar un debate más prolongado.
El procedimiento legislativo
De acuerdo con el reglamento del Congreso bicameral, un diputado deberá presentar un proyecto para derogar las normas o solicitar el desarchivo de una iniciativa similar presentada en el periodo parlamentario anterior. La propuesta sería evaluada principalmente por la Comisión de Justicia y Derechos Humanos y, de ser necesario, también por la Comisión de Constitución.
Las comisiones de la Cámara de Diputados disponen de hasta 60 días hábiles para emitir un dictamen. Luego, este debe publicarse durante siete días calendario antes de ser debatido en el Pleno. Si recibe aprobación, el expediente pasa al Senado, donde las comisiones tienen hasta 90 días hábiles para elaborar un nuevo dictamen. Si ambas cámaras aprueban el mismo texto, la autógrafa se remite al Poder Ejecutivo.
El plazo dependerá del consenso político
La senadora electa Ruth Luque sostuvo que el tiempo de tramitación podría reducirse considerablemente si existe voluntad política. Explicó que, si el Ejecutivo solicita el trámite con carácter de urgencia o la Junta de Portavoces lo aprueba, el proceso podría completarse en un promedio de dos meses.
El exoficial mayor del Congreso, José Cevasco, coincidió en que el factor decisivo será el interés de las bancadas. Recordó que existen proyectos que han sido aprobados en pocas horas, mientras otros permanecen sin debate durante largos periodos. Además, señaló que el nuevo Congreso bicameral incorpora mecanismos como el silencio parlamentario y la conferencia entre ambas cámaras para resolver discrepancias durante la tramitación de las iniciativas.

