Una riada ocurrida el miércoles en la frontera entre Nepal y la región autónoma del Tíbet (China) ha dejado más de 580 muertos y cerca de 2.500 desaparecidos. Las operaciones de rescate continúan contra reloj, mientras persiste el temor de nuevas inundaciones.
Balance de víctimas
Nepal informó que se han recuperado 579 cuerpos, mientras que China reportó cinco fallecidos en el lado tibetano. La cifra de desaparecidos en Nepal se elevó a 1.924, incluyendo trabajadores de hidroeléctricas, efectivos de seguridad y turistas. En el lado chino, se contabilizan 558 personas en paradero desconocido, entre ellas 260 extranjeros.
Las fuerzas de seguridad nepalíes evacuaron a 129 visitantes extranjeros y rescataron a más de 4.400 personas en total. La Federación Internacional de la Cruz Roja estima que unas 93.000 personas podrían estar afectadas, aunque la cifra podría aumentar.
Operaciones de rescate
China desplegó más de 2.000 efectivos en el condado tibetano de Gyirong, alcanzando finalmente el núcleo de la zona devastada. En Nepal, el Ejército protagonizó el rescate de 191 supervivientes en un túnel hidroeléctrico, donde permanecían atrapados tras el colapso de varias plantas energéticas.
Nepal solicitó a India y China la entrega urgente de 42 puentes portátiles para restablecer el tránsito terrestre en las áreas más afectadas. La medida busca ubicar a personas incomunicadas y facilitar el envío de ayuda humanitaria.
El miedo a nuevas crecidas mantiene en tensión a las comunidades del valle de Bhote Koshi, donde familias buscan desesperadamente a sus desaparecidos. Las autoridades insisten en extremar precauciones mientras continúan las labores de rescate y asistencia.

