Redacción: Thais Astoquilca Rivera
A una semana del primer desborde de torrenteras que dejó múltiples distritos en emergencia, el presidente José María Balcázar y su gabinete llegaron a Arequipa para una visita relámpago que dejó más críticas que soluciones. Pobladores y autoridades locales calificaron la inspección, la cual fue como un “saludo a la bandera” sin ayuda económica concreta ni donativos inmediatos para los damnificados.
A PUERTA CERRADA
La comitiva, integrada por la premier Denisse Miralles y los ministros de Defensa, Vivienda, Transportes y Desarrollo Agrario, arribó a la base de la FAP cerca de las 11 a.m., donde un grupo de pobladores ya esperaba con pancartas exigiendo una declaratoria de emergencia con presupuesto.
Desde allí, una flota de más de 15 vehículos se desplazó hacia la sede del Gobierno Regional, donde sostuvieron una reunión a puerta cerrada con el GRA, COER, alcaldes distritales (que ingresaron tras quejas) y otras instituciones, sin transmisión local ni acuerdos concretos sobre recursos financieros.
Balcázar aseguró que “no necesitamos más de 30 días para atender el sur” y que los decretos de emergencia deben venir con partida presupuestaria. El ministro de Defensa, por su parte, ofreció mano de obra de las Fuerzas Armadas para limpiar viviendas.
Terminada la reunión, los alcaldes denunciaron que los documentos emitidos aún no tienen recursos asignados.
CRÍTICA
El punto más álgido de la visita fue el breve paso por Villa Continental, en Cayma, donde el presidente y los ministros permanecieron apenas diez minutos. Vecinos, con carteles exigiendo presupuesto para sus distritos, mostraron su malestar por la fugaz presencia.
La premier Miralles se dirigió a ellos para justificar que recién pudieron firmar el estado de emergencia tras conformarse el gabinete y prometió 100 mil soles por municipio, monto que los alcaldes consideraron insuficiente.
Mientras el presidente observaba, los afectados cuestionaron que no se entregaran donaciones ni apoyo inmediato. Tampoco sobrevolaron ni visitaron la zona más crítica: el puente Concordia, donde confluyen las torrenteras de Cayma, Cerro Colorado y Yanahuara.
SE FUERON
Tras la fugaz inspección, la comitiva retornó a la base aérea para su regreso a Lima, donde las ceremonias protocolares de bienvenida y despedida duraron más que su paso por Cayma.
La visita dejó un sabor amargo: promesas sin presupuesto, una inspección fugaz y miles de damnificados que siguen esperando ayuda real.

