RECICLADORES DE DESECHOS REUTILIZABLES DE BUSTAMANTE Y RIVERO, LIDIAN CON LA ESCASA CULTURA DE SELECCIÓN DE RESIDUOS
Por: Mauricio Castillo Bustinza
Casa por casa, la señora Susana toca los timbres a
la espera de que los vecinos del distrito de José Luis Bustamante y Rivero, le
entreguen las bolsas verdes donde se supone tiene que haber solo material
reciclable. Su trabajo como recicladora, consiste en juntar todo lo que pueda
durante el día, para luego llevarlo al acopio del distrito en la tarde. A fin
de mes solo logra ganar alrededor de trescientos soles.
La vida de un reciclador no es fácil, se
gana poco y se trabaja mucho. Ellos hacen lo que nosotros deberíamos, separar
los desechos; lo que no sirve y lo que puede reutilizarse, aunque, a diferencia
de nosotros, lo hacen solamente por necesidad.
La rutina de un reciclador
Bajo un sol incesante, la señora Susana
de 52 años, recorre las urbanizaciones cercanas al puente Mi Perú. Cuando un
reciclador se empadrona al distrito, se le asigna una zona. Al ser un
trabajador registrado se le beneficia con la posibilidad de transporte, un
carrito para juntar y mover sus bolsas y la utilización del acopio.
Aunque por lo general trabajan desde muy
temprano, en esta ocasión empezó un poco tarde, ha tenido que retrasar su labor
unas cuantas horas debido a un percance con su DNI. Trabaja interdiario junto a
su esposo, pero cada uno sigue su propia ruta.
Antes de empezar su rutina usual, lo
primero que hacen es comprar sus características bolsas verdes. Estas las
adquieren ellos mismos, y vienen a ser su principal herramienta de trabajo, ya
que, en estas, cada familia podrá separar los residuos sólidos de los
orgánicos. Cada semana se recoge la bolsa llena y se entrega una nueva.
El trabajo del día, consiste en recorrer
los hogares de la urbanización Santa Úrsula. La señora Susana ya sabe bien qué
casas le abren la puerta y que otras la ignoran. No llega a recibir el apoyo ni
siquiera de la mitad de los vecinos.
A pesar de esto,
algunas familias la ayudan voluntariamente, además de las bolsas, le entregan
alguno que otro tipo de donación como pan, arroz o carne. Conscientes de las necesidades
por las que pasa la señora, ya sea porque la conocen o saben que lo que hace no
es sencillo.
Susana cuenta que lleva 6 años haciendo
esto. Su madre, quien trabajó también reciclando, le recomendó que se dedique a
lo mismo. En ese entonces eran informales e iban por su cuenta a distintos
lugares a conseguir plástico de donde pudieran. Lamentablemente la madre de la
señora Susana falleció el año pasado haciendo su labor debido a una mala caída.
SACRIFICIO
El trabajo de los recicladores es
realmente cansado, levantarse temprano y empujar su carro de metal de un lugar
a otro hasta el medio día puede llegar a agotar incluso la salud. Susana tiene
problemas en la cadera y sufre de convulsiones, es necesario que tome siempre
sus pastillas para evitar algún ataque en su rutina.
Al final de su
jornada, un carro proporcionado por la municipalidad traslada a todos los
recicladores al centro de acopio en la Urb. Las Esmeraldas. A partir de las 2
de la tarde aproximadamente ella y su esposo organizan el ‘botín’ ganado
durante el día.
En este punto lo importante es descargar
todo de las bolsas y clasificarlo, según comenta la señora lo que más dinero
les deja son las botellas de plástico, pero para un reciclador nada se
desperdicia, separan ordenadamente el plástico, los envases de tetra pack, el
vidrio, el aluminio y hasta la basura que no debería está ahí, como pañales
sucios o cáscaras de frutas.
Los recicladores finalmente intentarán
vender todo lo que han logrado acumular a lo largo del mes, pero al ser tan poco
valorizada su ‘mercadería’, la ganancia no llegará ni siquiera al sueldo mínimo
del país, e incluso parte de lo ganado se irá en comprar sus implementos de
trabajo.
Las necesidades
El distrito de José Luis Bustamante y
Rivero cuenta con 3 asociaciones registradas: Jesús Mesías, Mistianos y
Protectoras de la Ecología y Promotoras del Reciclaje. Estas trabajan de manera
independiente, pero comparten el mismo centro de acopio en espacios separados.
Varios de ellos no cuentan con guantes,
usan uniformes viejos donados con anterioridad por alguna ONG que los ayudó a
organizarse, y hasta hace poco han tenido la necesidad de comprar las bolsas de
plástico con las que trabajan.
El sentir general
de los recicladores es de abandono y decepción. La presidenta de la asociación
Protectoras de la Ecología y Promotoras del Reciclaje pide a las autoridades
del municipio que les hagan un techo, porque en temporada de lluvias todo lo
que recolectan se estropea.
Las familias del distrito no están del
todo concientizadas; de hecho, según cuentan algunos recicladores del acopio,
en un inicio han tenido que ir casa por casa a explicar su labor y pedir su
colaboración.
La respuesta de la municipalidad
En conversación con el encargado de la
oficina de Relaciones Públicas del distrito, Luis Mendoza, acerca de los
reclamos y las necesidades de los recicladores, destacó el compromiso que
tienen las autoridades con las asociaciones empadronadas e informó que ya se
están emprendiendo acciones a través del programa ‘Bustamante Recicla’; además
se están contactando con empresas recicladoras para facilitar la venta de lo
que se recolecta en el acopio.
También, según declaraciones de la
especialista ambiental de la Gerencia de Servicios a la Ciudad de la
Municipalidad, Doriña Castro, ya se han tomado acciones ante los reclamos. En
primera instancia se han reemplazado las bolsas de plástico, que antes
adquirían los mismos recicladores, por unos sacos de polipropileno
reutilizables proporcionados por la municipalidad, que se espera puedan durar
hasta dos años.
Por otro lado, cuestionados por la
construcción de un techo, se dijo que ya se está procesando un documento para
la habilitación presupuestaria, en el cual la municipalidad pondrá la mitad del
dinero necesario y las asociaciones la otra mitad.
El reciclaje en la comuna
De acuerdo a los datos proporcionados
por El Estudio de Caracterización de Residuos Sólidos Municipales 2019, podemos
conocer que cada poblador genera alrededor de 0.45 kilos de basura al día;
teniendo en cuenta los residuos municipales (barrido, comercios, instituciones,
etc.) la cifra de cada individuo aumenta a 1.12 kilogramos.
La municipalidad de José Luis Bustamante
y Rivero, lleva mensualmente en promedio, tres mil 189 toneladas de residuos
sólidos al botadero Quebrada Honda, sobrepasando a la mayoría de distritos de
Arequipa. En contraposición, solo logran reciclar once toneladas de residuos
sólidos.
Uno de los problemas que enfrenta
Bustamante se encuentra en la valorización de los residuos orgánicos, sobre
todo porque el 86% de los residuos sólidos que bota mensualmente el distrito
son de naturaleza orgánica.
Según cuenta la encargada de la Gerencia
de Servicios a la Ciudad, no hay espacios públicos donde valorizar este tipo de
desperdicios, que provienen principalmente de los mercados del Avelino. Estos
generan una carga fuerte y en promedio cada uno bota de 3 a 5 toneladas de
residuos orgánicos.
El trabajo de un
reciclador no solo depende del apoyo de las autoridades, sino en gran medida
también de las familias. Separar una botella de plástico de las cáscaras de
plátano nos toma poco tiempo, pero para ellos es más tedioso, pues lo hacen en
grandes cantidades y con otro tipo de desperdicios e incluso desprotegidos.
El reciclaje es tarea de todos, al final
de cuentas esto puede hacer la diferencia incluso para el futuro de la calidad
de vida de los arequipeños.
Por
lo pronto, lo mejor que uno puede hacer es al menos ayudar a quienes se dedican
a este oficio y separar lo que puede reutilizarse del resto de la basura.