Redacción: Diario Los Andes
La Festividad de la Virgen de la Candelaria en Puno dejó múltiples reflexiones de fe, cultira y tradición, pero también episodios cuestionables.
Uno de los aspectos más destacados fue el trabajo de limpieza tras la culminación de la segunda fecha de la parada y veneración. El municipio dispuso un batallón de personal que se encargó de dejar las calles y las veredas en buenas condiciones, en un esfuerzo por recuperar rápidamente los espacios públicos luego de las masivas jornadas festivas.
Este despliegue fue reconocido por vecinos y visitantes, quienes resaltaron la mejora respecto a años anteriores en cuanto a la capacidad de respuesta para el recojo de residuos.
No tofo fue bueno ni celebración. Durante el concurso en el estadio Universitario se reportó un enfrentamiento entre integrantes de varias agrupaciones, entre ellas una de morenadas. Aunque no se difundieron muchos registros, testigos señalaron momoentos de tensión que generaron preocupación entre asistentes.
Asimismo, en el jirón Lima, durante la primera fecha de la parada y veneración, un integrante de un grupo sikuris se enfrentó a un espectador que presuntamente lanzó una notella originando altercado.
Además, los excesos en el consumo de alcohol marcaron el lado más crítico de la festividad. Cientos de personas en estado de ebriedad, varios en condiciones extremas, tuvieron que ser auxiliadas por personal de Serenazgo y trasladadas al Hospital Manuel Núñez Butrón.
Estos penosos espectáculos se repiten cada año y, aunque no opacan la magnitud cultural y religiosa de la Candelaria, evidencian un problema recurrente que aún no logra ser controlado del todo.
La Candelaria 2026 dejó grandes muestras de identidad y devoción, pero también de desafíos pendientes para futuras celebraciones.

