Redacción: J. Carlos Flores Vargas
El historiador Alex Loayza Pérez, coautor del libro Historia mínima de Puno explicó por qué el sur del Perú y, dentro de la zona, Puno, es “clave” en estas elecciones y en el derrotero político del Perú.
Él describió una suerte de “herencias” que fue acumulando el puneño que, a la vez, ha migrado y ha cambiado.
NÚMERO Y ORIGEN
Según explica, en el siglo XIX una parte importante de la población del país se concentraba en el sur andino, especialmente entre Cusco y Puno, donde cerca del 30 % de los habitantes del Perú vivía en esa zona.
Loayza señala que en Puno predominaba una población mayoritariamente indígena (alrededor del 90%) con intereses y visiones distintas a las de la élite limeña, lo que marcó una relación histórica de tensiones políticas y sociales.
EL GUANO
La repentina bonanza del guano tuvo dos efectos en la sociedad puneña:
Primero, los hacendados que eran inmensamente ricos por la exportación de lana perdieron importancia y poder en relación con los empresarios del guano.
Además, como de rebote, el dinero del guano motivó a muchos beneficiados a adquirir tierras en la sierra a costa de las propiedades de comunidades indígenas.
TENSIONES
La adquisición de tierras y la expansión de las haciendas a costa de los terrenos comunales motivó, primero que se organicen y envíen representantes a Lima con memoriales y luego, al no ser escuchado, ejercieron resistencia.
PRIMER GOLPE
Según el historiador, la resistencia y las rebeliones en la sierra del Perú y, por su población, en Puno, enviaron un mensaje poderoso a los intelectuales progresistas de ese tiempo.
Gonzales Prada, José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de la Torre vieron cómo las rebeliones que solo teorizaban se hacían en la sierra sin su guía e iluminación.
«LO ROJO»
Entonces, se dio un acercamiento entre jóvenes formados en las ideas de los antes mencionados y las comunidades.
Nunca llegaron a conformar un grupo sólido ni elaborar un proyecto político en común. Los ejemplos son las guerrillas fracasadas.
Sin embargo, explica el historiador, las comunidades aprendieron de los comunistas las formas de organización con lo que precipitaron la caída del Perú de los terratenientes y forzaron la reforma agraria.
Sin embargo, los ideales del socialismo o comunismo jamás coincidieron con lo que quería el campesinado.
EDUCACIÓN
La otra herencia de la población puneña mayoritariamente indígena fue la educación que primero vino por parte de adventistas, luego por la iglesia católica y, finalmente por el mismo Estado.
MIGRANTES
Entonces, con la herencia de la organización, la educación, un mejor estatus en las últimas décadas muchos puneños se mudaron a Moquegua, Tacna, Arequipa y Lima.
Todos con dicha carga y con una tradición de tensión y enfrentamiento con la élite limeña.
Si bien es cierto, la “plebe” puneña ha cambiado, no es así con la élite limeña.
El historiador se remite a la cobertura periodística de hace un siglo comparada con la de la actualidad: con casi lo mismo: les dicen manipulables y salvajes.
AHORA
Para el historiador, en la actualidad, Puno y sus herederos quieren por ejemplo, mejor infraestructura, un Estado más grande y presente mientras que las élites abogan por un Estado más pequeño, o mejor, inexistente.
En suma, en Puno se ha concentrado la lucha contra el centralismo limeño y su racismo. Por eso llega a ser referente político fuera de la élite.
Dato
Lo sucedido con Dina Boluarte no es del momento sino parte integral de su historia.

