Por: David Auris Villegas [email protected]
Si Mario Vargas Llosa hubiera ejercido la abogacía, habría revolucionado el derecho, pero para nuestra suerte descubrió su vocación y nos regaló el Premio Nobel de Literatura (2010). Su legado enriquece la educación, el pensamiento crítico, la creatividad y nos estimula a descubrir nuestra vocación. En su cumpleaños, celebramos a un escritor que inspira democracia, libertad y el poder de las palabras.
Este ilustre escritor, profundamente comprometido con su vocación, arribó al mundo un 28 de marzo de 1936. Estudió en escuelas públicas y privadas, graduándose en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Conocedor de la educación pública, sostiene que la buena escuela pública reduce las desigualdades y ofrece igualdad de oportunidades y prepara a los estudiantes para ser más competitivos. Por ello, defiende a la educación como un pilar fundamental de equidad y progreso.
Aprendió a leer a los cinco años, una experiencia que marcó toda su vida. De ahí que siempre sostiene que la lectura transforma vidas y destaca la importancia de promoverla. Al mismo tiempo, dice que en las escuelas públicas conoció la diversidad de la sociedad peruana y aprendió a valorarla. Esto supone que los Gobiernos han de promover la interculturalidad en las escuelas por una armoniosa convivencia.
Mario Vargas Llosa fue profesor en la Universidad de Harvard y sostiene que la educación de todos los niveles tiene la responsabilidad de ayudar a los estudiantes a descubrir su vocación y fortalecer esa pasión para alcanzar la felicidad. Él mismo aplicó este principio dedicando su vida a la literatura que transformó su vida de una manera extraordinaria.
La petición de tan destacado escritor de grandes novelas se suma al reclamo global de que los maestros necesitan ser valorados. Coincide con muchos pensadores en que los países más desarrollados son aquellos que han otorgado un papel central a la educación. Asume que la perseverancia y la disciplina son claves del crecimiento personal y el éxito, siendo un ejemplo de rigor en la literatura, al igual que Cristiano Ronaldo en el fútbol. Ambos demuestran que el esfuerzo constante lleva a la perfección.
Mario Vargas Llosa demuestra que la educación tiene el poder de transformar vidas, conduciéndonos hacia la excelencia. Su trayectoria inspira a descubrir nuestra vocación y a perseguir nuestros sueños con disciplina y pasión.