Redacción: Alexandra Sanca
En los alrededores del Mercado San Camilo, la calle Ormeño y San Juan de Dios, en el centro de Arequipa, se registra diariamente la presencia de decenas de adultos mayores que continúan realizando actividades laborales en horario nocturno. Los ciudadanos, muchos de los cuales superan los 70 y 80 años de edad, se dedican a la venta de alimentos, golosinas y al transporte de mercadería con el fin de costear gastos de alimentación, medicinas y vivienda.
Esta situación evidencia una problemática social recurrente en diversas regiones del país. De acuerdo con los indicadores del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), una parte considerable de la población de la tercera edad en el Perú labora dentro del sector informal, mientras que solo un porcentaje reducido cuenta con acceso a un sistema de pensiones o jubilación.
Especialistas en la materia vinculan esta realidad con los niveles históricos de informalidad y la ausencia de protección laboral en las últimas décadas. Al respecto, el exministro de Trabajo, Rudecindo Vega, señaló en 2024 que la informalidad laboral a nivel nacional se sitúa entre el 75 % y el 80 %, factor que priva a los trabajadores de estabilidad económica durante la vejez.
En el ámbito local, las cifras también muestran un escenario crítico:
- A nivel regional: El ministro de Trabajo, Daniel Maurate, informó que la informalidad laboral en Arequipa supera el 60 %.
- A nivel provincial: La gerenta regional de Trabajo, Mary Ann Zúñiga Lluncor, advirtió que más de la mitad de la población económicamente activa de la región se encuentra desprotegida bajo este esquema informal.
Desafíos en políticas de protección social
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que el envejecimiento saludable está directamente condicionado por factores socioeconómicos, tales como el acceso a la protección social, ingresos estables y condiciones de vida dignas.
Opinión de los expertos: Especialistas consultados coinciden en que el Estado peruano mantiene una deuda pendiente con este sector de la población. Asimismo, señalaron la urgencia de fortalecer las políticas públicas, ampliar la cobertura pensionaria y promover programas de salud integral y apoyo económico.
El escenario actual en el Cercado de Arequipa plantea un desafío tanto para las autoridades como para la ciudadanía, en un contexto donde los expertos reiteran que la vejez no debería estar ligada a la precariedad económica ni a la obligación de trabajar a edades avanzadas para subsistir.

