El VIH y la sífilis son dos infecciones de transmisión sexual que pueden avanzar sin síntomas evidentes, favoreciendo la transmisión y retrasando el diagnóstico. Su impacto preocupa a especialistas, especialmente en gestantes y recién nacidos.
VIH: cifras en aumento
En el Perú, EsSalud registró más de 108.000 atenciones por VIH entre 2022 y mayo de 2026. Los varones concentran entre el 75% y 78% de los casos anuales. El conjunto de ITS atendidas en este periodo superó las 151.000, con mayor incidencia en adultos jóvenes entre 25 y 49 años.
El VIH no tiene cura, pero puede controlarse con medicamentos antirretrovirales. Cuando la carga viral se mantiene baja, el riesgo de transmisión disminuye significativamente. En gestantes, el tratamiento reduce casi a cero la posibilidad de contagiar al bebé.
Sífilis: una epidemia regional
La sífilis muestra un incremento alarmante en las Américas. La OPS reportó 4,2 millones de nuevos casos en 2024, un 15% más que en 2022. América Latina y el Caribe concentran el 90% de los casos.
El doctor José Luis Sebastián, de AHF, advierte que la menor percepción de riesgo frente a otras ITS podría estar favoreciendo la expansión. La sífilis puede transmitirse incluso sin síntomas visibles y, en gestantes, provocar aborto, muerte fetal o parto prematuro.
El reto de la detección
La diferencia entre ambas infecciones está en el tratamiento. El VIH requiere control de por vida, mientras que la sífilis puede curarse con penicilina. Sin embargo, en ambos casos la detección temprana es fundamental.
Especialistas coinciden en que ampliar el acceso a pruebas, fortalecer la educación sexual y garantizar tratamiento oportuno son claves para frenar el avance silencioso de estas enfermedades. La prevención durante el embarazo es especialmente crítica para proteger la salud de los recién nacidos.

