El gobernador Richard Hancco anunció con bombos la demolición del Hospital Manuel Núñez Butrón para mediados de octubre, pero la realidad es otra: el laboratorio sigue en el mismo
lugar y la demolición es inviable.
Pronis firmó una adenda con Stiler S.A. para desocupar esas áreas hasta fin de mes y pasarlas al bloque 2. Sobre el papel suena ordenado.
En la práctica, una fuente interna que labora en el mismo laboratorio resume la situación con crudeza: “No hay nada en concreto. Se venía negociando con el anterior rector de la UNA Puno, Paulino Machaca, para usar parte del hospital universitario. Se visitó, se midió, se conversó. Cambió el rector y el convenio se esfumó”, indicó al Diario Los Andes.
LOCAL
Ahora buscan otro local. El problema es simple y grave: “No existe un local adecuado para laboratorio en Puno”. Solo existen conversaciones verbales. Ningún documento. Ninguna convocatoria a los trabajadores para inspeccionar un supuesto espacio. “Si tuvieran algo concreto, ya nos habrían llamado”, indicó la misma fuente.
Agrega que el laboratorio opera hoy en unos 350 metros cuadrados y se necesitan cerca de mil. Y si algún día aparece el local, el traslado deberá hacerlo una empresa especializada: los equipos no soportan improvisaciones.
Mientras tanto, la ineptitud del Gobierno Regional le cuesta miles a los puneños.
DATO: El plazo para desocupar el laboratorio de la Diresa vence el 31 de octubre.
Redacción: Antony Arce

