La investigación por el tiroteo en la escuela primaria Silver Rail, en Bend, Oregon, busca esclarecer cómo un adolescente de 16 años obtuvo el arma utilizada en el ataque del 15 de octubre. El hecho dejó cuatro víctimas mortales: tres niños y una profesora. Otras dos personas resultaron heridas. El atacante también murió tras ser abatido por un padre que intervino durante la emergencia.
Según CNN, una fuente policial informó que la madre del adolescente había comprado la escopeta. Sin embargo, las autoridades todavía no han determinado públicamente cómo llegó el arma a manos del menor ni si sus padres podrían afrontar responsabilidad penal.
El jefe de la Policía de Bend, Mike Krantz, señaló que el caso continúa bajo investigación criminal. Los padres del adolescente fueron entrevistados y colaboraron con las autoridades. Además, los investigadores registraron la vivienda familiar e incautaron dispositivos electrónicos para analizar posibles evidencias.
Los antecedentes judiciales en Michigan y Georgia
La posibilidad de que los padres enfrenten cargos se relaciona con procesos anteriores en Estados Unidos. En Michigan, James y Jennifer Crumbley fueron declarados culpables de homicidio involuntario por el tiroteo cometido por su hijo, Ethan Crumbley, en una escuela secundaria en 2021. Ambos recibieron condenas de entre 10 y 15 años de prisión.
En Georgia, Colin Gray, padre del autor del tiroteo en la escuela secundaria Apalachee en 2024, fue declarado culpable de asesinato en segundo grado y otros delitos. En julio de 2026, recibió una condena de 15 años de prisión. La fiscalía sostuvo que sus decisiones y el acceso de su hijo a un arma tuvieron relevancia en el caso.
Estos antecedentes muestran que, bajo determinadas circunstancias y con pruebas suficientes, los fiscales pueden responsabilizar penalmente a los padres por sus propias acciones u omisiones. No obstante, cada proceso depende de las leyes aplicables y de las evidencias reunidas.

