La maquinista del tren Iryo que fue embestido por un AVE de Renfe en Urda, provincia de Toledo, intentó reiniciar el sistema de seguridad en dos ocasiones antes del accidente ferroviario del 28 de octubre. Ninguno de los procedimientos permitió reanudar la marcha. Posteriormente, solicitó asistencia al centro de control de su compañía, pero el otro convoy impactó contra el tren mientras se gestionaba la comunicación.
La información fue difundida el jueves 29 de octubre, a partir de fuentes cercanas a la empresa Iryo. El caso forma parte de las investigaciones para reconstruir los minutos previos a la colisión, ocurrida en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla.
¿Por qué se detuvo el tren Iryo?
De acuerdo con las fuentes consultadas por EFE, el convoy se detuvo después de encontrar una señal en blanco. Ante esta situación, la maquinista inició las comunicaciones con el centro de control del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif).
Durante el contacto, informó que el sistema de señalización y protección ferroviaria LZB no le permitía reiniciar el equipo. Por ello, permanecía detenida ante la señal de entrada de Urda, en Toledo.
La conductora realizó dos intentos para desbloquear el sistema. Sin embargo, ninguno tuvo éxito. Después de comunicar nuevamente el problema, contactó con el centro de control de Iryo para solicitar asistencia técnica.
Una falla que habría afectado 63 kilómetros
Las fuentes cercanas a Iryo señalaron que cada intento de reinicio del sistema LZB suele tomar entre tres y cuatro minutos. También indicaron que la interrupción del sistema habría abarcado aproximadamente 63 kilómetros de la línea ferroviaria.
Según estas fuentes, la extensión de la incidencia pudo dificultar la recuperación del sistema. Una mayor longitud del tramo afectado podría requerir más tiempo para completar el procedimiento. No obstante, esta explicación constituye una hipótesis técnica atribuida a fuentes de la compañía. No representa una conclusión oficial sobre las causas del accidente.

