Redacción: Diario Los Andes
Pese a los anuncios de prohibición y posibles decomisos, el Chanka Kichachi se comercializó con normalidad en Puno, demostrando que la supuesta restricción anunciada por las autoridades no tuvo efecto real. Tras la controversia generada en días previos, el público continuó adquiriendo el producto como si nada hubiera pasado.
Días atrás, autoridades del Coresec se pronunciaron a favor de prohibir la bebida, argumentando una presunta adulteración. Sin embargo, el último viernes, los directivos de la empresa productora llegaron a Puno y desmintieron públicamente varias de las afirmaciones realizadas por las autoridades, advirtiendo incluso posibles acciones legales por el perjuicio ocasionado a la imagen de la marca.
El tema fue abordado en una reunión con representantes de la Municipalidad Provincial, aunque los resultados de dicho encuentro no fueron informados públicamente. Lo que sí quedó claro fue la posición del gerente Ignacio Quispe, quien explicó que el Chanka Kichachi debe consumirse diluido con gaseosa, jugos y hielo, debido a su alto grado alcohólico de 21°, superior al de la cerveza y más cercano al ron o al pisco.
Asimismo, los representantes de la empresa aclararon que el precio del producto es inferior a 10 soles, descartando que un costo bajo sea sinónimo de adulteración, como habían sostenido algunas autoridades municipales. “El precio no determina la calidad ni la legalidad del producto”, enfatizaron.
Paradójicamente, la polémica terminó funcionando como una estrategia de marketing involuntaria. Lejos de desalentar el consumo, las advertencias oficiales generaron una mayor visibilidad del licor. La conferencia de prensa estuvo abarrotada de periodistas y el Chanka Kichachi se convirtió en tendencia en redes sociales, acumulando comentarios, publicaciones y reacciones que impulsaron aún más su presencia en el mercado.

