Redacción: Alexandra Sanca
Una escena de terror fue denunciada por padres de familia de la I.E. Miguel Grau Seminario, en El Agustino, Lima. El pasado 28 de abril dos niñas de apenas seis años fueron víctimas de una brutal agresión dentro de los baños del colegio. Según testigos fueron amordazadas con cinta de embalaje y atadas de manos por alumnos de grados superiores.
El caso ha desatado una ola de indignación no solo por la violencia del ataque, sino por la presunta negligencia de las autoridades escolares que intentaron ocultar el hecho bajo la etiqueta de un «juego de niños».
La pesadilla comenzó en el horario de clases, cuando una de las menores no regresaba del servicio higiénico. Al ser encontradas, el relato de las madres describió una situación de crueldad: “La encontró dentro del baño con cinta de embalaje en la boca y con sus manitos atadas atrás con un cordoncito de un zapato”, narró una de las madres de familia.
La segunda pequeña, al intentar auxiliar a su compañera, también fue retenida. Su familia denunció que el agresor la sujetó por la fuerza y le realizó tocamientos indebidos, dejando marcas visibles (equimosis) en su cuello como evidencia del ataque.
La indignación de los padres apunta directamente contra la profesora de aula. Según la denuncia, la docente tuvo conocimiento de lo sucedido casi de inmediato, pero en lugar de proteger a las víctimas y alertar a las familias, habría intentado silenciarlas.
Las madres aseguran que la profesora minimizó el trauma de las niñas diciéndoles que “era un juego y que no alarmaran a sus padres”. Esta presunta omisión de funciones ha sido calificada por los familiares como un intento de encubrimiento ante un acto de violencia física y sexual.
Padres exigen justicia
Tras conocerse la noticia, un grupo de padres de familia se movilizó en los exteriores del plantel exigiendo la intervención inmediata de la UGEL y el Ministerio de Educación. Los manifestantes denuncian que la dirección del colegio no ha brindado respuestas claras ni ha garantizado la seguridad de los demás estudiantes.
Actualmente, las familias exigen que se identifique a los alumnos de grados superiores involucrados y que se apliquen las sanciones más drásticas tanto para los agresores como para el personal educativo que permitió que este horror ocurriera dentro de las aulas.

