Más de nueve millones de personas permanecen sin suministro eléctrico en Cuba luego del sexto apagón nacional registrado en lo que va de 2026. La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó que la desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional ocurrió a las 10:43 p. m. del domingo y que se iniciaron de inmediato las labores para restablecer el servicio.
El nuevo colapso se produjo apenas 24 horas después de otro incidente que dejó sin electricidad a cinco provincias del occidente del país. Según la empresa estatal, aquella interrupción fue ocasionada por una falla simultánea en las líneas de transmisión de 220 kV que conectan Matanzas con Cienfuegos y Santa Clara.
Infraestructura deteriorada y escasez de combustible
La crisis eléctrica en Cuba se ha profundizado por el deterioro de las centrales termoeléctricas y la limitada disponibilidad de combustible. Las siete plantas que sostienen gran parte de la generación nacional tienen más de cuatro décadas de funcionamiento y presentan distintos niveles de desgaste.
La UNE informó que fueron implementados más de un centenar de microsistemas eléctricos para garantizar el funcionamiento de servicios considerados prioritarios mientras continúa la sincronización progresiva de las principales centrales de generación.
La situación también se agravó por las dificultades para asegurar el abastecimiento de petróleo. De acuerdo con la información difundida, las restricciones en el suministro de combustible han reducido la capacidad de generación distribuida, que anteriormente representaba una parte importante de la producción de energía en la isla.
Persisten las dificultades para la población
Los prolongados cortes de electricidad afectan actividades cotidianas como el acceso al agua, la conservación de alimentos y el funcionamiento de equipos de ventilación durante el verano.
Además, en distintas zonas del país se han reportado manifestaciones de descontento, entre ellas caceroladas y otras protestas relacionadas con la falta de energía. Mientras tanto, el Gobierno cubano sostiene que el proceso de recuperación del sistema eléctrico y las reformas para enfrentar la crisis requerirán tiempo y una inversión significativa para modernizar la infraestructura nacional.

