Fecha:

HERVIDERO RAPSODIAL (I)

Escribe: Pío Chambi

Corrían los primeros meses del año 2005, nos reuniríamos en torno a Hervidero Rapsodial, éramos muchachos desorientados en el quehacer de la existencia, tratando de encontrar algún sentido o refugio en la literatura: Universitarios, voluntariosos, entusiastas, con mucho tiempo por perder, además humillados de no tener dinero para comprar libros, en ocasiones ni para fotocopias.

Daniel Andrade era el mayor de todos, estudiante de teología, computación que estaba de moda y cosas peores, poseía una guitarra y de una voz abrumadora, y sobre todo tenía una enamorada bonita y encantadora que daba realce a nuestros recitales, creo que a todos los de hervideros nos gustaba su enamorada, Daniel lo sabía quizá por ello la traía a las reuniones para presumirla.

Alberto Vilca Flores “Alberto Rapymusk”, al inicio un joven postulante, luego el más cachimbo de todos, un desesperado lector que ansiaba asistir a las clases universitarias, que se había iniciado en la lectura y narrativa breve, y que estaba ansioso por el explorar el universo literario contemporáneo.

Pero lo que más le perturbaba siempre fue el cine. Luis Adco Ito “Klair Aquila” un compañero que presumía sus aciertos en las matemáticas, en los teoremas, logaritmos, y sus conexiones en la ingeniería mecánica, pero tenía amistades en la literatura puneña, que anteriormente ya había asistido a las actividades que promovía la Casa del Corregidor, y ahí había hechos amistad con todos ellos.

Pero esas actividades turbulentas les habían heredado un discurso beligerancia y rechazo a los vetustos escritores. Junto con Klair también frecuentaba Edwin Valdivia, su recomendado para esas imprecisas reuniones, un tipo que lo había rescatado en ingeniería y que solo participó con fervor los primeros años, también estuvo Nadiezhda Quispe una estudiante de Comunicación, no recuerdo cuanto tiempo permaneció en el hervidero pero fue breve. Henry Acero fue otro efímero que aparecía en algunas actividades del cual no tuvimos más noticias.

Y para no huir o no evidenciar mi cobardía, creo que también es necesario referirme a mi mismo, golpeado por los primeros años universitarios, con todas las energías y tiempo, pero misio y si no me moría de hambre es porque la vida ha sido muy indulgente conmigo, mis cuatro hermanas tenían su restaurant.

Asistía donde ellas para alardear que les ayudaba y me daban alguna propina y por supuesto un plato de comida. Pero presupuesto para comprar libros, ¡imposible! Los escasos libros que caían en nuestras manos intercambiábamos para realizar nuestras tertulias.

Las otras imprecisiones, lecturas, autores, concepciones, y otras precariedades continuaré escribiendo para el próximo lunes, las idas y venidas los participantes, de las actividades que se han promovido con mucho acierto y sobre todo las acciones por los 20 años.

Artículo anterior

Compartir post:

Suscríbete

Populares

Más vistos
Más vistos