A 160 años del Combate del Dos de Mayo, recordamos el sacrificio supremo del héroe que lideró la defensa nacional y selló para siempre la independencia de nuestra República.
Redacción: Alexandra Sanca
El 2 de mayo de 1866 quedó grabado en la historia como el día en que el Perú defendió su dignidad con sangre y fuego. En el centro de esta epopeya se encuentra la figura de José Gálvez Egúsquiza, el entonces Ministro de Guerra y Marina, quien no dudó en dejar su despacho para dirigir la defensa del puerto desde la primera línea de fuego.
Instalado en la Torre de la Merced, Gálvez personificó el liderazgo y la entrega. Su mando fue decisivo para coordinar la respuesta de las baterías peruanas contra la potente escuadra española. Lamentablemente, una explosión en dicha torre acabó con su vida y la de otros valientes defensores, pero su muerte no fue en vano: el enemigo, diezmado y sin argumentos militares, tuvo que retirarse definitivamente de nuestras aguas.
Para el Perú, recordar a José Gálvez es reconocer que la libertad se construye con la unión de todos los sectores. Aquel día, militares y civiles de todas las condiciones sociales trabajaron codo a codo en las trincheras del Callao para evitar el retorno del colonialismo.
Hoy, la figura de Gálvez en la Torre de la Merced sigue siendo un símbolo de integridad y patriotismo. En Diario Los Andes honramos su memoria y la de todos los peruanos que aquel 2 de mayo de 1866 demostraron que la soberanía de nuestra nación no tiene precio.

