Por: Los Andes
Dos de cada tres limeños y chalacos enfrentan la posibilidad de quedarse sin agua potable debido a la inminente contaminación del túnel trasandino, principal fuente hídrica de la región, por relaves mineros del proyecto Ariana.
Pese a las advertencias de especialistas, el gobierno sostiene que “no existe una amenaza real”.
El caso, que se encuentra en manos de cinco jueces, divide opiniones: dos han votado a favor de suspender el proyecto y dos por su continuidad. El voto definitorio recaerá en el magistrado Eduardo Romero Roca.
La preocupación de la parte demandante radica en la proximidad de la minera Ariana al túnel trasandino, pieza clave del sistema hídrico que abastece a más de 11 millones de personas. Según Sedapal, cualquier afectación comprometería tanto la cantidad como la calidad del agua, especialmente en épocas de sequía, cuando el túnel proporciona el 62 % del recurso.
Especialistas como Marisa Glave y Dionel Martínez advierten sobre deficiencias en el estudio de impacto ambiental y el riesgo de contaminación por arsénico y otros tóxicos.
El dato.
El túnel trasandino es la principal infraestructura de trasvase de agua que permite desviar los recursos hídricos de las cuencas del río Mantaro al río Rímac y Santa Eulalia.