Redacción: Thais Astoquilca Rivera
Reynaldo Castro Bravo es padre de diez hijos, tres varones y siete mujeres, y a sus 83 años cuenta una historia de esfuerzo continuo. Nació en Cusco y llegó a Arequipa desde pequeño.
Relata que a los 11 años empezó a vender periódicos para ayudar en su hogar. “Unos parientes vendían y me llevaron”, recuerda. Desde entonces, el diario se convirtió en su sustento durante décadas.
Se levantaba a la 1 de la madrugada para caminar desde Mariano Melgar hasta el centro de la ciudad, hacer cola y recibir los ejemplares que luego vendía casa por casa. “Dejaba los periódicos debajo de las puertas; empezaba el día lunes y se cobraba el domingo”, cuenta.
Mientras continuaba como canillita, a los 20 años nació su primera hija. Con el tiempo y ya casado, su familia creció hasta tener diez hijos, con una diferencia de dos años entre cada uno.
Reinaldo trabajaba de sol a sol, mientras su esposa se dedicaba al hogar. Para brindarles una mejor calidad de vida, buscó otros empleos: trabajó en una panadería y en obras públicas del concejo provincial, participando en la construcción de veredas y puentes.
Su último empleo fue en el Seguro Social, en la sección de trámite documentario, donde se jubiló. Sin embargo, nunca dejó del todo la venta de periódicos y continuó de manera intermitente ofreciendo diarios a pacientes y familiares en el hospital.
“Ahí demostré mi honradez. Los pacientes me decían: ‘ahí en mi caja, sácate la plata, lo que cuesta el periódico’”, relata.
Reinaldo también fue futbolista. Jugó en Independiente de Miraflores en primera división hasta que una fractura sufrida en un entrenamiento lo alejó del deporte. Aun así, transmitió su pasión por el fútbol a sus hijos, quienes hoy cuentan con estudios y empleos estables.
Para este Día del Padre, espera reunirse con toda su familia y compartir un rico rocoto relleno. Su mensaje es sencillo y profundo: “Que sea una alegría para los hijos tener todavía presente a sus padres”.

