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Crisis en Bolivia repercute en el sur

El intercambio comercial de diversos productos ha caído hasta en un 70 %, situación que repercute directamente en la economía de ciudades como Desaguadero, Juliaca, Ilave y Yunguyo. Esta semana es crucial.

La crisis política y económica que atraviesa Bolivia comenzó a sentirse con fuerza en la región Puno y en toda la frontera sur peruana. Los bloqueos de carreteras, la escasez de combustibles y las violentas protestas que mantienen sitiada a La Paz no solo dejaron víctimas mortales en el país altiplánico, sino también una severa repercusión económica en ciudades peruanas como Desaguadero, Juliaca, Yunguyo e Ilave, donde el intercambio comercial binacional cayó drásticamente durante las últimas semanas.

Según reportes internacionales, las protestas contra el presidente boliviano Rodrigo Paz dejaron al
menos dos fallecidos y más de un centenar de detenidos, mientras se registran más de 60 puntos de bloqueo en diversas regiones de Bolivia. Los enfrentamientos se intensificaron en La Paz y El Alto, donde manifestantes aimaras, quechuas, mineros y obreros intentaron incluso bloquear el acceso al aeropuerto internacional.

REPERCUSIONES
La tensión obligó a la activación de corredores humanitarios y también provocó que ciudadanos
bolivianos buscaran rutas alternas hacia Perú para salir del país. En los últimos días, el aeropuerto Inca Manco Cápac de Juliaca se convirtió en punto clave para operaciones de repatriación y evacuación aérea de ciudadanos bolivianos y peruanos afectados por el conflicto. La Cancillería peruana confirmó que numerosos viajeros quedaron varados debido al cierre de rutas y los bloqueos en más de 30 carreteras bolivianas.

Transportistas y comerciantes puneños reportaron pérdidas millonarias. Solo en la zona de Desaguadero, uno de los principales ejes comerciales entre ambos países, el flujo de mercancías cayó hasta en un 70 %, afectando especialmente el comercio de alimentos, textiles, combustibles y productos de primera necesidad. El alza del dólar y la devaluación del boliviano también golpean las operaciones fronterizas, generando incertidumbre entre empresarios y cambistas.

“El comercio está prácticamente detenido. Muchos camiones no pueden pasar y la mercadería perecible se está perdiendo”, señalaron dirigentes de transporte internacional en la frontera. Esta situación impacta también en la reducción del turismo y el temor de nuevos episodios de violencia social en el altiplano.

Líderes indígenas de la zona aimara expresaron preocupación por el impacto humanitario del conflicto. Dirigentes comunales de la frontera peruano-boliviana pidieron diálogo y advirtieron que la crisis podría generar una ola migratoria temporal hacia el sur peruano. “Las familias viven del comercio diario entre ambos países. Si Bolivia se paraliza, Puno también siente el golpe”, manifestaron representantes de organizaciones campesinas.

Por su parte, las autoridades peruanas reforzaron el control migratorio y policial en los principales pasos fronterizos. La Superintendencia Nacional de Migraciones y la Policía incrementaron la vigilancia en Desaguadero y Kasani, mientras el Gobierno Regional de Puno monitorea el impacto económico y social del conflicto.

PRECEDENTES
La actual crisis boliviana tiene profundas raíces históricas. Durante los últimos veinte años, Bolivia atravesó ciclos de fuerte polarización política, conflictos sociales y dependencia económica de los ingresos del gas natural. Aunque durante la administración de Evo Morales el país registró crecimiento sostenido y estabilidad macroeconómica, en los últimos años la caída de las ex portaciones gasíferas, la escasez de dólares y el aumento de la inflación deterioraron la economía boliviana.

El Fondo Monetario Internacional proyectó incluso una contracción del PBI boliviano y una inflación superior al 20 % para este año. La situación revive además los recuerdos de las crisis sociales ocurridas tanto en Bolivia como en el sur peruano durante los últimos años. En Puno, diversos sectores observan con preocupación la posibilidad de que la tensión social del vecino país
termine reactivando conflictos y protestas en la región fronteriza, históricamente vinculada económica, cultural y familiarmente con Bolivia.

Esta semana es decisiva en cuanto a esta situación.

DATO: La Cancillería Peruana ha repatriado a cerca de 250 connacionales, dentro de ellos escolares que habían viajado al país altiplánico para cumplir diferentes actividades. Los puentes
humanitarios continúan siendo utilizados.

Redacción: Javier Calderón

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