Las familias de Santa Rosa de Pachacayo y San Miguel, en el centro poblado de Huasicancha, permanecen en carpas tras el sismo de magnitud 5,0 registrado el 6 de agosto. Los damnificados afrontan las bajas temperaturas durante las madrugadas en el valle del Canipaco, luego de que sus viviendas resultaran afectadas.
Los pobladores perdieron casas construidas con adobe y quincha, además de parte de sus pertenencias. Ante esta situación, permanecen temporalmente en carpas mientras esperan una alternativa que les permita contar con espacios más seguros para protegerse del frío.
La falta de camas y colchones también dificulta las condiciones de descanso. Los damnificados colocan costales de paja y pieles de oveja sobre el suelo para reducir el contacto con las bajas temperaturas.
Hasta 15 personas permanecen en una carpa
Las condiciones se complican durante las noches. En algunas carpas llegan a permanecer hasta 15 personas para conservar el calor corporal. La falta de frazadas y ropa de abrigo incrementa las dificultades, especialmente para los niños y adultos mayores.
Huasicancha se encuentra en una zona alta del valle del Canipaco. El centro poblado está ubicado aproximadamente a tres horas de Huancayo. Las familias afectadas permanecen expuestas a las condiciones climáticas mientras buscan una solución temporal para sus viviendas.
La situación se originó después del movimiento sísmico de magnitud 5,0 ocurrido el 6 de agosto. El temblor afectó viviendas de las zonas de Santa Rosa de Pachacayo y San Miguel, dejando a varias familias sin condiciones adecuadas para permanecer en sus hogares.
Arzobispado entrega ayuda a damnificados
Ante la emergencia, el Arzobispado de Huancayo llegó hasta Huasicancha para entregar frazadas, prendas de abrigo y alimentos a las familias afectadas. Esta ayuda busca atender parte de las necesidades inmediatas de los damnificados.
Sin embargo, los pobladores consideran que estos recursos no solucionan la falta de un espacio adecuado para pasar las noches. Por ello, solicitaron a las autoridades la instalación de módulos temporales de vivienda.
Los comuneros plantean que estas estructuras permitan proteger a las familias de las bajas temperaturas que se registran durante las madrugadas. El pedido busca atender principalmente las necesidades de los niños y adultos mayores que permanecen en las carpas

