Pese al desmedido aumento presupuestal, la capacidad del recinto sigue siendo la misma y nacerá colapsada por el hacinamiento.
Inversión millonaria sin incremento de capacidad penitenciaria
Proyectada inicialmente en 2011 con un presupuesto de S/64.9 millones para albergar a 1,620 reclusos, la obra del nuevo penal de Arequipa acumula un costo de S/366.7 millones a inicios de este año 2026.
La diputada Marleny Arminta cuestionó que, tras quince años y un presupuesto multiplicado por cinco debido a paralizaciones y adendas, la infraestructura mantenga exactamente el mismo aforo original, el cual resulta insuficiente frente a la sobrepoblación actual de más de 2,600 internos.
Paralizaciones, arbitrajes e irregularidades en el expediente técnico
El proyecto sufrió severos retrasos luego de que el INPE resolviera el contrato con el primer ejecutor en 2021, llevando el caso a arbitraje. En 2023 se pagaron S/2.09 millones por un nuevo expediente técnico que la Contraloría detectó incompleto y con partidas inconsistentes.
Aun así, el presupuesto continuó elevándose e incluyó desembolsos por materiales vencidos durante la paralización e incluso gastos de supervisión COVID-19 aprobados cuando la emergencia sanitaria ya había culminado.
Reinicio de obras y crítica situación sanitaria dentro del penal
Las labores se reactivaron a fines de 2025 tras la firma de un nuevo contrato por S/192.3 millones, fijando su entrega para julio de 2028. Mientras los trabajos continúan, las condiciones de reclusión actuales son precarias: existen internos durmiendo en los servicios higiénicos y el recinto de varones cuenta con un solo médico para miles de reclusos.
En el área de mujeres la situación es similar, pues carecen de médicos permanentes para atender a pacientes con VIH o enfermedades crónicas.

