El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el miércoles 14 de octubre que se prepara una exploración de petróleo, gas y minerales en Groenlandia. El mandatario calificó la operación como «masiva» en una publicación en su red social Truth Social. Sin embargo, no precisó qué proyectos comenzarían ni qué empresas participarían.
El anuncio vuelve a situar a la isla ártica en el centro de los intereses económicos y estratégicos de Washington. Groenlandia pertenece al Reino de Dinamarca, pero cuenta con un gobierno autónomo. Su ubicación geográfica y sus recursos naturales despiertan el interés de Estados Unidos.
Según Reuters, Trump sostuvo que Groenlandia tendría grandes cantidades de petróleo fácilmente disponible. No obstante, el mandatario no presentó datos técnicos que permitan verificar esa afirmación ni explicó cómo se desarrollaría la exploración.
¿Por qué Groenlandia interesa a Estados Unidos?
Groenlandia ocupa una posición estratégica en el Ártico, una región relevante para la vigilancia militar y la defensa ante posibles amenazas provenientes de Rusia. Su ubicación también es importante para los sistemas de detección y seguimiento de misiles.
Trump ha defendido la importancia de la isla para su propuesta de defensa antimisiles, conocida como la Cúpula Dorada. En su publicación, argumentó que Groenlandia ofrece ventajas para proteger tanto a Estados Unidos como a Europa.
A su valor militar se suma su potencial económico. La isla cuenta con depósitos de minerales, incluidas tierras raras, que son utilizados en distintas tecnologías. También se ha estudiado la existencia de recursos energéticos en sus territorios y aguas circundantes.
Sin embargo, disponer de recursos naturales no significa que su extracción sea sencilla. El clima extremo, la presencia de hielo y la limitada infraestructura en zonas remotas dificultan las operaciones y elevan sus costos. Estos factores han obstaculizado proyectos de explotación en el pasado.
El acuerdo militar no garantiza la explotación de recursos
El anuncio de Trump se produce semanas después de que Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia firmaran un acuerdo de seguridad el 22 de septiembre de 2026. El pacto permite ampliar las actividades militares estadounidenses en la isla.
El documento contempla la creación de dos nuevas áreas de defensa, en Narsarsuaq, al sur, y Mestersvig, al este. También permite modernizar y ampliar las instalaciones militares estadounidenses existentes en Pituffik, al norte de Groenlandia.
No obstante, el acuerdo se centra en la cooperación de defensa y no concede automáticamente a Washington derechos especiales para explorar o extraer petróleo, gas y minerales. La explotación de esos recursos requiere procedimientos y autorizaciones correspondientes.
Además, Groenlandia prohibió la concesión de nuevas licencias para la exploración petrolera en 2021. Por ello, el anuncio presidencial no confirma que exista una operación de gran escala autorizada para comenzar de inmediato.
El Gobierno groenlandés ha cuestionado la idea de una explotación masiva inminente. Según declaraciones recogidas por medios internacionales, los proyectos existentes siguen siendo limitados y están lejos de alcanzar una fase de explotación a gran escala.
Por ahora, Trump no ha detallado qué iniciativas respaldan su anuncio ni cómo se compatibilizarían con las normas vigentes en Groenlandia. El alcance real de la exploración dependerá de los proyectos concretos, las autorizaciones necesarias y las decisiones de las autoridades competentes.

