La palabra “tóxica” alude a una persona negativa con sus seres cercanos y se podría usar para lo dicho por los familiares más cercanos de la candidata Keiko Fujimori.
La salud mental de Keiko Fujimori ha sido cuestionada varias veces y no solo por especialistas sino por personas de su entorno cercano, en especial su hermano menor, Kenji Fujimori y su madre Susana Higuchi.
Los dichos sobre ella se pueden englobar en la palabra “Tóxica”, la cual es una etiqueta popular para describir a una persona que genera un fuerte desgaste emocional, manipula o transmite negatividad a quienes la rodean.
KENJI
“Quiero dirigirme a mi hermana Keiko Fujimori y decirle: ‘Felicitaciones, aquí tienes mi cabeza en bandeja’. Lo que se ha vivido hoy es nauseabundo. Hemos sido víctimas de una dictadura parlamentaria impulsada por la mayoría aplastante de Fuerza Popular”.
Además, Kenji Fujimori describió a Fuerza Popular como una organización “vertical, rígida y dura”, en contraste con su estilo “más liberal, horizontal y flexible”. Además, afirmó: “Conozco el monstruo por dentro” y sostuvo que dentro del partido no se permitía el disenso, señalando que quienes pensaban diferente eran “terruqueados” o acusados de corrupción.
Asimismo, criticó que las decisiones dentro de la agrupación respondían únicamente a las directivas de su hermana, Keiko Fujimori, y aseguró que el partido buscaba “perpetuarse en el poder”.
SUSANA HIGUCHI
Susana Higuchi mantuvo durante varios años una relación conflictiva con su hija Keiko Fujimori, a quien cuestionó públicamente en diversas ocasiones durante la década de 1990 y los primeros años del 2000. En una de sus declaraciones más recordadas, difundida por la revista Caretas, Higuchi señaló: “Keiko me abandonó. Prefirió el sucio dinero de su padre. Para mí tiene cara de diablo”. En otras intervenciones reiteró expresiones similares, señalando que “para la gente de afuera Keiko tiene ángel, para mí tiene cara de diablo” y que su hija “prefirió el poder antes que estar conmigo cuando me maltrataban”.
MOLLINELLI
Fiorella Molinelli, excandidata presidencial por Fuerza y Libertad, ha sido muy crítica hacia Keiko Fujimori en entrevistas recientes.
La declaración más fuerte y viral es la siguiente: “Guardo en mi corazón un acercamiento que tuve con su hermano Kenji Fujimori y su madre, Susana Higuchi.
Se me quedó grabado un momento en el que me dijeron: ‘Keiko Fujimori es una persona mala. Ella no va a cambiar’. ‘Mi hermana es mala, Fiorella, ella no va a cambiar’. Que te lo diga tu propia familia me pareció terrible.”
Esta revelación la hizo en el programa ‘Arde Troya’ (La República) conducido por Juliana Oxenford, en mayo de 2026.
ANÁLISIS
La psicoterapeuta Carmen González ha realizado los análisis más duros y recurrentes. Describe a Keiko Fujimori como una “versión empeorada” de Alberto Fujimori, señalando rasgos como ausencia de empatía emocional, incapacidad para conectar con el dolor de la pobreza y falta de sentimientos profundos hacia el país.
Afirma que “no tiene alma”, que está “vacía” y que actúa más como una “gerente” que como una líder con conexión humana.
González cuestiona su formación real y la percibe como alguien que solo habla de orden, sin trabajo personal profundo.
Otros análisis (fisiognomía y observaciones cualitativas) mencionan una mentalidad cerrada, dificultad para el trabajo en equipo, rigidez y tendencia al control.
AUDIO DE KEIKO
En septiembre de 2017, el programa Cuarto Poder difundió un audio en el que la congresista Yesenia Ponce (Fuerza Popular) relatabauna reunión con Keiko Fujimori. Según Ponce, Keiko le habría ordenado no impulsar el Proyecto Chinecas (Áncash) para no beneficiar al gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, con la frase: “No me interesa, así se perjudiquen diez mil, cien mil per
sonas. ¡No va!”
DATO: El antifujimorismo también se apoya en la imagen de personas malvadas que se desprende de lo dicho por sus familiares y las conclusiones de los analistas.
Redacción: J. Carlos Flores

