Redacción: Alexandra Sanca
Esa fue la última frase que Rudhy Benavides (46) le dijo a su mamá antes de salir a trabajar en el centro del Cusco. Nunca más regresó. Lo que su familia descubrió días después no fue solo un asesinato, sino un acto de crueldad y ferocidad que ha dejado a la Ciudad Imperial en conmoción
Rudhy fue llevado con engaños a una vivienda de la asociación Los Maniantales en la Av. Ejército. Sus amigos, Óscar Tinco y Gabriel Condori, lo atacaron con una navaja y un tenedor para robarle. Mientras Rudhy agonizaba en el suelo, sus captores grababan el horror: un video muestra a la víctima luchando por respirar mientras los perros le lamen la sangre del rostro.
Durante las audiencias, se revelaron las confesiones de Gabriel Condori y Óscar Tinco, quienes admitieron haber intentado desaparecer el cuerpo de la manera más atroz:
«Óscar Tinco propone hacer hervir los restos de Rudhy para dárselos a los perros… pero luego le pide a Gabriel (quien confesó tener expertiz en carnicería) que cocine parte de la carne de Rudhy porque desde el sábado no habían comido y tenían hambre. Ambos consumen la preparación».
El hallazgo en la vivienda de la asociación Los Manantiales fue espeluznante. El coronel de la Policía Nacional del Perú (PNP) Carlos Guizado, jefe de la Región Policial Cusco, brindó detalles que confirman la frialdad de los atacantes:
“Los restos de la víctima habían sido cocidos con distintos vegetales como cebollas y zanahorias. No se puede descartar un caso de canibalismo por todo lo hallado en el lugar, estamos en plena investigación”, refirió la autoridad.
Hoy, ambos sujetos se encuentran con prisión preventiva en el penal de Quencoro. La ciudad del Cusco se une al dolor de una madre que se quedó con ese último «ya vuelvo» grabado en la memoria. Familiares exigen la máxima sanción para los responsables.

