La colisión de dos trenes de alta velocidad cerca de Urda, en la provincia española de Toledo, dejó al menos 68 personas fallecidas y 183 heridas, según el balance difundido el 28 de octubre. Un tren AVE de Renfe chocó por detrás contra un convoy de Iryo que permanecía detenido en la vía. El impacto provocó el descarrilamiento de varios vagones y movilizó a los equipos de emergencia. Las autoridades abrieron investigaciones para establecer las causas del siniestro y determinar posibles responsabilidades.
El accidente ocurrió en la línea de alta velocidad que conecta Madrid con Sevilla. Tras la colisión, se interrumpió la circulación ferroviaria entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía. Renfe activó su protocolo de atención a las víctimas y sus familiares, mientras los servicios de emergencia trabajaban en la zona.
La investigación se centra en el sistema de señalización
El ministro de Transportes, Óscar Puente, señaló que una incidencia informática afectó el sistema de señalización LZB, utilizado en esa línea. Según su explicación, la avería provocó la detención de varios trenes. Posteriormente, el centro de control de Adif habría autorizado al AVE a reanudar la marcha mientras el tren de Iryo continuaba detenido.
Puente calificó esa autorización de inexplicable y afirmó que constituye uno de los puntos centrales de la investigación. De acuerdo con la información difundida por la agencia EFE, el AVE retomó su recorrido y avanzó aproximadamente 25 kilómetros antes de impactar contra el convoy detenido. Sin embargo, las autoridades todavía deben establecer cómo se desarrolló la secuencia y qué factores contribuyeron al accidente.
La Guardia Civil interrogó al operador del centro de control que regulaba el tráfico ferroviario en el momento del choque. Los agentes colaboran con la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, organismo encargado de esclarecer las causas técnicas del siniestro. La investigación también busca reconstruir las comunicaciones y las instrucciones emitidas antes del impacto.
Los investigadores examinarán los trenes, las vías y otros elementos que puedan aportar pruebas. También analizarán los registros electrónicos, las grabaciones y las cajas negras de ambos convoyes. Estos procedimientos permitirán contrastar los testimonios con la información técnica disponible.

