La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre el riesgo de brotes de enfermedades en Venezuela tras los dos terremotos registrados recientemente en el país. El organismo señaló que el sistema sanitario enfrenta una fuerte presión operativa debido al alto número de heridos. Además, indicó que la emergencia afecta la capacidad de respuesta hospitalaria en varias regiones. El balance oficial reporta 1.719 fallecidos y miles de heridos, según autoridades locales.
La OMS explicó que la combinación de infraestructura dañada, saturación hospitalaria y limitaciones en servicios básicos incrementa el riesgo sanitario. Asimismo, advirtió que la interrupción del agua potable y del saneamiento crea condiciones propicias para la propagación de enfermedades. El organismo internacional mantiene seguimiento de la situación junto a autoridades locales y equipos humanitarios.
Sistema sanitario bajo presión tras los sismos
El organismo informó que al menos 38 hospitales resultaron afectados por los terremotos. De ese total, tres centros presentan daños críticos y seis operan parcialmente. El resto continúa funcionando, aunque con alta demanda de pacientes.
La OMS detalló que los hospitales reciben principalmente casos de traumatismos. También reportó presión en áreas críticas como cirugía general, traumatología y neurocirugía. El personal médico trabaja con recursos limitados en varias zonas afectadas.
Las autoridades locales indicaron que la emergencia ha generado una sobrecarga en el sistema de atención. Además, el flujo de pacientes supera la capacidad de respuesta en varios centros de salud. Esta situación complica la atención oportuna de nuevos casos.
Riesgo de enfermedades y complicaciones humanitarias
La OMS advirtió que podrían registrarse brotes de enfermedades prevenibles mediante vacunación. Entre ellas mencionó el sarampión, la difteria y la tos ferina. También alertó sobre enfermedades transmitidas por vectores, como dengue, chikunguña, zika, fiebre amarilla y malaria.
El organismo señaló que el desplazamiento de población agrava el riesgo epidemiológico. Además, el colapso de servicios forenses y morgues dificulta el registro de víctimas. Las fallas en sistemas de seguimiento de desaparecidos también complican la respuesta humanitaria.
Naciones Unidas estima que alrededor de 50.000 personas permanecen desaparecidas mientras continúan las labores de búsqueda y rescate. La OMS reiteró que mantiene vigilancia constante y coordinación con equipos de emergencia para reducir el impacto sanitario de la crisis.

